En su edición del martes 3 de noviembre de los corrientes, el diario Plaza Juárez, ese que no pierde ocasión para calumniar y difamar al movimiento antorchista y sus líderes acogiéndose a esa columna de “chismes”, donde el mismo medio aclara que “pueden o no creer”, y que de antemano anticipa que son comentarios sin sustento, pero, por lo pronto, suelta el veneno sin comprometerse a probar nada; pues bien, ahora escribe: “Antorcha, ¿quiere audiencia? Ante lo que califican la muy alta marginación de amplios sectores de la población hidalguense, Antorcha Campesina (la misma que puede reunir en el momento que quiera más de un millón de manifestantes) anunció que buscará audiencia con el gobernador del estado. Y es que, aseguraron, no pueden cerrar los ojos ante la situación, por lo que buscarán mecanismos de solución. Hasta aquí se le entiende, pero el asunto es que nadie entiende por qué un gobierno debe entregarles recursos para que sean algo así como los intermediarios, cuando no hay necesidad de esas acciones en las que los que están en medio siempre se quedan con una ‘mochada’. En serio, no se entiende para qué alguien en su sano juicio generaría algo así como un gobierno dentro del gobierno. Lo cierto es que luego de que se quedaron muy, pero muy atrás en la elección municipal de Pachuca, ya les apura volver a trabajar de intermediarios”, hasta aquí la cita, en transcripción literal.

Pues bien, esa reacción se la provocó a tan “imparcial” medio de comunicación el anuncio que realizó el comité estatal del movimiento antorchista en la semana que acaba de terminar, y que, en términos generales, plantea lo siguiente: “Como es del conocimiento general, durante sus 46 años de existencia, el movimiento antorchista ha tenido como su objetivo principal el combate a la pobreza mediante acciones que permitan el desarrollo de las comunidades y colonias populares y la integración de niños y jóvenes a los distintos sistemas educativos (ya que debido a sus carencias económicas muchos de ellos están prácticamente imposibilitados de hacerlo). A través de la gestoría en los distintos niveles de gobierno, hoy cientos de comunidades y miles de familias pueden contar con una vivienda, luz eléctrica, caminos, centros de salud, etcétera; asimismo, los estudiantes con escuelas y albergues estudiantiles. Pero, como también sabemos, el grado de marginación es muy alto en nuestro estado y aún muchos hidalguenses se encuentran privados de sus elementales derechos constitucionales como la vivienda, servicios públicos elementales, salud, educación, etcétera, y ante ello no podemos y no debemos cerrar los ojos, sino muy por el contrario, buscar los mecanismos para que sean atendidas tan apremiantes necesidades e insistir en su solución. El hambre y desempleo están haciendo presa a un número muy alto de familias hidalguenses, agravados ambos fenómenos por la incontenible pandemia del coronavirus (Covid-19).

“Ante esa grave situación y teniendo presente nuestros derechos constitucionales a una vida digna y a las garantís de petición y de ser atendidos, reiteramos por este medio la petición al gobierno del estado, que encabeza Omar Fayad Meneses, a que se haga efectivo el compromiso de audiencia con el Ejecutivo hidalguense (compromiso ya muy añejo) y se atiendan y resuelvan las demandas plasmadas en los pliegos petitorios que en tiempo y forma fueron entregados.

“Para insistir, esperando ser atendidos, en próximos días acudiremos una comisión de antorchistas, todos ciudadanos hidalguenses, en pleno uso de nuestros derechos, a palacio de gobierno, esperando encontrar sensibilidad y atención.”

En ese comunicado, ¿dónde dice que queremos ser intermediarios? O bien, ¿en qué parte se señala que se nos deben entregar los recursos? También debería explicar dicho medio y sus difamadores cómo pueden obtenerse “mochadas”, por ejemplo de una obra de pavimentación que ejecutan las propias instancias de gobierno. Ya muchas veces hemos respondido a dichas calumnias, pero los señores a quienes van dirigidas dichas aclaraciones suelen cerrar los ojos y taparse los oídos, por así convenir a sus intereses, mas eso no resuelve el problema de fondo: ni la pobreza ni la falta de acciones para combatirla. Hace apenas unos días, el ingeniero Aquiles Córdova Morán, líder nacional del movimiento antorchista nacional, respondió a una acusación similar a uno de tantos plumíferos de baja estofa: “Para todos los periodistas que, por convicción o por encargo, han atacado al movimiento (Antorcha Campesina), es algo fuera de duda, una verdad de dominio público, su carácter de grupo corporativo, mercenario y delincuencial. Por tanto, les parece superfluo aportar pruebas de sus propias acusaciones. Quizá por eso también todos hacen oídos sordos o ignoran olímpicamente las razones, hechos y argumentos que todos los antorchistas en capacidad de hacerlo hemos opuesto puntualmente a cada una de sus acusaciones e injurias, muy repetidas pero nunca probadas por nadie.

“Los antorchistas de todo el país hemos sostenido, con hechos y argumentos de buena ley, que el grotesco amasijo de mentiras y despropósitos con que se nos ensucia y desacredita fueron elaborados con la clara intención de usarlos como proyectiles de lodo e inmundicia para emporcar nuestra imagen pública y desnaturalizar nuestros verdaderos propósitos.

“Sabemos bien que detrás de todo eso están quienes se sienten dañados y ofendidos por los reclamos legítimos de los más necesitados, organizados, concientizados y encabezados por los antorchistas; que es el costo inevitable de la congruencia entre discurso y acción, de la tenacidad y fidelidad inquebrantable a la causa de los más débiles y desprotegidos de la ciudad y del campo.

“Por eso, decidimos hace tiempo dar la batalla con igual firmeza en el terreno mediático; no ceder un ápice de nuestro derecho a la legítima defensa y desmentir puntualmente cada uno de los ataques mientras podamos hacerlo, seguros de que la verdad acabará imponiéndose tarde o temprano.”

Así que, porque es nuestro derecho constitucional y también del pueblo hidalguense, insistiremos una y otra vez para que sean atendidas las muy justas demandas de los hidalguenses.

Y del proceso electoral, permítase remitir al diario oficioso y a sus plumíferos a mi columna del 26 de octubre (“No nos confundamos, las de Hidalgo fueron elecciones de Estado”), publicada en este mismo medio, que hoy, nuevamente, me permite dar a conocer estas líneas.

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