Lol Canul

Durante la semana que transcurrió, hubo dos días específicos dedicados a dos animales y que no queremos dejar pasar.

El primero fue el 16 de febrero, Día Mundial del Pangolín, que es celebrado cada tercer sábado de febrero. Se trata de un mamífero que habita en Asia y África; presa de la caza ilegal, tiene todo el cuerpo cubierto de escamas que son buscadas para ser usadas por supuestas propiedades curativas, puesto que su carne es considerada un manjar, razones por las que se encuentra en peligro de extinción.

El 20 de febrero es uno de los dos días que conmemoran al gato de manera internacional, junto con el 8 de agosto. El gato es uno de los animales que la especie humana ha domesticado y se ha convertido en uno de nuestros compañeros de vida y de hábitat.

Finalmente el 21 de febrero es el Día Mundial de la Protección de Osos. México cuenta con la especie de oso negro reconocido como el carnívoro de mayor tamaño del país, también es la única especie de oso que habita el territorio nacional y, tristemente, se encuentra en peligro de extinción.

La existencia de esos días tiene diferentes objetivos, entre ellos, visibilizar las necesidades de protección de esos mamíferos. El pangolín y el oso negro, son especies silvestres, eso quiere decir que viven por su origen en zonas naturales. Ambos se encuentran en riesgo debido a tres razones fundamentales: pérdida de su hábitat a consecuencia del crecimiento de las zonas donde los humanos viven, la cacería furtiva y el comercio ilegal que responde a una demanda para uso y consumo humano, además del cambio climático que afecta su entorno y su desarrollo.

El gato por su parte lleva parte de su historia compartiendo con humanos, si bien, gracias a su domesticación forma parte de muchas familias humanas, también es parte de la fauna callejera que se puede convertir en plaga y es por naturaleza, depredador natural de otras especies. Los riesgos a los que está expuesto, son justamente el abandono y el desconocimiento de sus necesidades, puesto que depende en cierta medida de la atención humana para su bienestar en salud y para su esterilización; además, no está protegido de la caza, ya que algunas corrientes religiosas hacen uso de él a manera de sacrificio.

En los tres casos la vida humana ha generado un impacto altamente desfavorable para estos animales, ya sea por el riesgo de extinción o el de convertirse en plaga, que reflejan un abandono en políticas públicas, legislación e implementación de medidas para su bienestar y protección. Representan un claro ejemplo de cómo el antropocentrismo, que coloca la satisfacción de nuestra especie por encima de la integridad de las otras, tiene un efecto negativo que debe compensarse, buscando que el poder y herramientas con que contamos sirvan para salvaguardar la vida de esos y otros animales.

No deben pasar desapercibidas las problemáticas a las que se enfrentan las especies animales, tampoco debemos mantenernos pasivos ante las acciones que urgen promoverse. Por lejano que parezca el panorama, se pueden implementar medidas como la difusión de información, evitar el consumo de carne y productos de animales en peligro de extinción, rechazar la cacería (furtiva o no) y el turismo u ocio que les explote. Para las especies de la fauna callejera, se puede colaborar en su cuidado a través de la colocación de comederos y bebederos que garanticen una parte mínima de sus necesidades y que colaboran en ser de ayuda para brindarles atención médica y esterilización.

La vida digna a la que aspiramos los seres humanos también la merecen y aspiran los animales.

Twitter @lolcanul

Comentarios