En los últimos días hemos sido testigos de circunstancias inéditas para nuestro país y ayer no fue la excepción. El escenario fue Palacio Nacional, donde estuvieron reunidos los gabinetes del gobierno de Enrique Peña Nieto y del presidente electo Andrés Manuel López Obrador para continuar con el proceso de transición que comenzó, aunque de manera informal, casi al siguiente día de la jornada electoral del primero de julio. El propio Enrique Peña calificó el encuentro de ayer como inédito, puesto que los presidentes regularmente hacían público a su gabinete hasta que ya estaban en funciones y por tal razón el proceso de transición era distinto. Son parte de los cambios que vendrán una vez que López Obrador asuma la presidencia de la República y de los cuales ya podemos atisbar sus alcances. Uno de ellos tiene que ver con un tema que también se trató ayer: la definición del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) que se resolverá mediante una consulta pública. Se trata de un ejercicio también sin precedentes, que desde ya provoca discusión en la sociedad mexicana, tanto por sus alcances como por el ejercicio en sí mismo y el mecanismo que habrá de seguir para que su resultado sea vinculatorio.

Son tiempos que, pese a las dudas que provocan, sin duda cambiarán la mentalidad del mexicano promedio y, esperamos, de su clase política. Que así sea. De filón. El regreso de Elba Esther Gordillo fue otro de los ingredientes que hicieron de ayer un día fuera de lo común para la agenda nacional. Y también fue ocasión para el regreso de líderes del magisterio hidalguense que durante el sexenio de Peña Nieto tuvieron que mantenerse, por decirlo de alguna manera, con bajo perfil. Empezando por el exlíder de la sección 15 del SNTE Moisés Jiménez Sánchez, a quien se le vio ayer muy sonriente con el regreso de la también conocida como la Maestra.

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