Rosa Montero, prolífica escritora española, refiere en su libro Dictadoras: “Hablar de algunos de los tiranos más conocidos del siglo XX a través de la visión de sus esposas, amantes e hijas, y del lugar que la mujer ocupaba en sus proyectos megalómanos, es poder ahondar en la historia europea desde otra perspectiva… es como meterse por la puerta de atrás de las dictaduras”.

Y entra a las vidas, un tanto privadas, de José Stalin, Adolfo Hitler, Benito Mussolini y de Francisco Franco, que muy particularmente escogió por la influencia que tuvieron.

Montero agradece: “Lo que tienen en sus manos se logró gracias al empeño del productor argentino Eliseo Álvarez; suya la idea de la serie “Dictadoras. Un vislumbre genial”.

Apunta en que es poder ahondar en la historia europea y ampliar la comprensión de las tragedias sociales por medio de las tragedias domésticas.

Y ahonda: “Una profesora universitaria argelina me dijo hace ya tiempo que el nivel de libertad y civilización de un pueblo podía medirse de una manera muy precisa a través del papel que desempeñaba la mujer en la sociedad”.

Y de grabaciones surgió la obra escrita.

Y desglosa a los personajes.

“José Stalin nació el 18 de diciembre de 1878 en Gori, Georgia, por entonces parte del imperio ruso.

“Era un tipo feroz que vivía en tiempos feroces, un capo de matones, sin límites morales. Tuvo dos esposas oficiales, y la última mujer que se le conoció, si bien, era una criada, formaba parte del personal más cercano al líder.

“Asimismo, en los momentos en que estuvo desterrado en Siberia, se relacionó con mujeres que integraban su entorno en esos parajes desolados”.

Sobre Adolfo Hitler también se refiere.

“Nació en Austria el 20 de abril de 1889, en los suburbios de la ciudad de Salzburgo, en un pueblo llamado Braunau am Inn.

“Tuvo una madre dulce y cariñosa que lo cuidó y mimó en exceso. En la primavera de 1906, mientras vivía en Linz, se enamoró de Stefanie Rabatsch, una muchacha a quien jamás se acercó para confesarle sus sentimientos.

“Sí hubo otras relaciones, pero la significativa, hasta su muerte, fue con Eva Braun, a quien conoció en 1929 en el estudio de un amigo.

“Era tan culta como Hitler, según aseveraron varios allegados, y estuvo con él hasta su desenlace trágico en 1945.”

Del Duce (Mussolini) Montero puntualiza.

“Benito Andrea Amilcare Mussolini nació un domingo, 29 de junio de 1883, en Varano di Costa, pedanía de Predappio.

“Era un niño rebelde y poco dado a relacionarse con la gente. Al igual que Stalin, se trocó en pendenciero, a lo mejor ligado a su actividad revolucionaria.

“Lista larga las de sus afectos del corazón, pero Claretta Petacci fue la amante total, la de más tiempo y más a gusto con él, la que lo siguió hasta la muerte, cuando fueron fusilados.

Sus cadáveres fueron trasladados a Milán, y colgados por los pies. Fin del que fuera todo poderoso Duce.”

La lista se cierra con Francisco Franco, quien vio la luz primera el 4 de diciembre de 1892 en El Ferrol, Galicia.

“Pero él no atrajo admiradoras y jamás demostró ningún deseo de flirtear ni de ser infiel. Doña Carmen, su mujer, no tenía razones para sentir celos de su marido.

“Fue un caso peculiar, dice el historiador Juan Carlos Losada, porque no se le conocieron romances, aventuras, noviazgos o promiscuidad, pero conocerlo a fondo es la mar de interesante.”

En Debolsillo, la primera edición es de marzo de 2017.

Dictadoras

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