En los albores de la humanidad, la formación de grupos y territorios fue resultado de cruentas luchas, se erigieron y cayeron imperios, la megalomanía fue el sello distintivo de los señores de la guerra de esas épocas (y de las actuales), los imperios con estructuras monárquicas vieron como prerrogativa de los más fuertes el dominar y extinguir a los más débiles; Albert Tille lo consideró como un derecho en 1895.
El esclavismo, la depredación, el saqueo y las masacres, junto a los altos impuestos que cobraban las monarquías tanto a sus súbditos como a los habitantes de los territorios conquistados, generó la pobreza y la desigualdad.
En 1600, 40 por ciento de la población francesa y 47 por ciento de la inglesa eran calificados como pobres por carecer de trabajo y de dónde vivir, siendo una carga para las monarquías; en 1601 Inglaterra emitió la “ley de pobres”.
Ante la rapacidad y las injusticias de los regímenes monárquicos, el desarrollo de tecnologías como la máquina de vapor y la Revolución Industrial se sumaron a las luchas de Independencia y a las primeras democracias, por lo que como parte del proceso histórico del cambio, surgió el trabajo asalariado, fortaleciendo los mercados; apareció la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano en 1789; y para 1793 los auxilios públicos en beneficio de los trabajadores, estableciéndose el precedente de las prestaciones sociales.
Los conceptos de ciudadano y derechos del hombre se identifican con los fundamentos del Estado Benefactor; Jacob Rousseau le llamó contrato social a la forma de asociación que defiende y protege con la fuerza común a la persona y los bienes de cada asociado, “por lo cual cada uno uniéndose a todos”.
Proceso social que se identifica como uno de los fundamentos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; carta magna que nos dio patria y territorio, se distingue por ser la más reformada en América Latina, 573 reformas en 99 años, sus artículos pilares son el tercero, 123, 27, y el 73, que estipulan los derechos sociales.
Sobre todo el primero que se refiere a la educación, donde se asentaba que la educación que imparta el Estado deberá ser laica y gratuita, hoy solo dice laica, o sea que ya no será gratuita, el 123 hace referencia al derecho al trabajo y a las prestaciones sociales, hoy reducidas, sobre todo el salario que tiende a transformarse ante la informalidad; el artículo 23 nos habla de la propiedad de las tierras y las aguas dentro del territorio nacional; y el 73 trata sobre las facultades del Congreso de la Unión.
Estos artículos han sido modificados sustancialmente por antireformas, ya que han dejado a nuestra Constitución en una situación de atraso comparable con las constituciones del siglo XIX, comenta José Enrique González Ruiz, al grado que en el sistema neoliberal se ha perdido el “pacto social” emanado en 1917. La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos es el documento supremo que dio origen al Estado, por ser el “pacto social de los mexicanos”, manifiesta el investigador Javier Patiño Camarena. La desaparición de las prestaciones sociales es una de las rutas hacia la dictadura.
El artículo 73 sufrió 69 reformas, mientras que el 123 y el 27 han registrado 23 y 19 respectivamente, que junto con la reforma educativa han sido las más regresivas, llanamente privatizadoras, como lo dijo Christine Lagarde del FMI, todas realizadas en los gobiernos de Felipe Calderón y de Enrique Peña Nieto, ambos de corte neoliberal, emanados de diferente partido político, pero aplicando el mismo modelo económico, poniendo como motores de la economía a la gran empresa trasnacional, dejando de lado a las Mipymes que representan 99 por ciento de la estructura manufacturera del país.
De las más de 4 millones de mipymes que Inegi encuestó en 2014, únicamente 0.08 por ciento registró patente, ¿cómo vamos a ser competitivos con una deuda que llegará a fines de este año a 51.9 por ciento del PIB, con una criminalidad sin freno y la impunidad a todo lo que da? ¿Cómo es posible que el secretario José Antonio Meade diga que “vamos bien”? ¿Usted le cree?

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