Leyendo este diario y enriqueciendo mi cultura interpretando las columnas de mis compañeros en días pasados me topé con un título que me dejó pensando gran parte de la semana, éste era directo, sin miramientos, poco sutil, destinado prácticamente a todos los que día a día hacen posible este heraldo; básicamente se dirigía al sexo masculino.

El título del artículo: “¿Qué pasa con la representación visual de las mujeres en este diario?”, escrito por la profesora Josefina Hernández Téllez, investigadora de la UAEH SNI nivel 1. Trata acerca de “la falta de figuras femeninas en papeles protagónicos o de acción, las cuales han disminuido dramáticamente en el diario y cuando aparece una nota o artículo acerca de estas solo se les retrata de forma pasiva, de adorno y asociado a una concepción de las mujeres desde la ‘debilidad’ y la ‘vulnerabilidad’”. Arremete incluso argumentando que “la lógica desafortunada de la cultura patriarcal ha ido en aumento desde que en diciembre de 2014 cambió la dirección del diario”. Incluso el caricaturista Ivanevsky también es mencionado por “criticar o satirizar acciones de gobierno desde su percepción de lo que son las mujeres”.

En fin, el artículo prácticamente hace un llamado al periódico, a la conciencia, a ser inclusivo con las damas y no olvidarlas, que se logre replantear su lugar en los sucesos cotidianos y se reconozca la labor de estas. Es importante destacar la inclusión de las mujeres en el ámbito no solo inmediato sino incluso mundial no está a discusión, sin embargo cabría plantearse hoy en día ¿qué buscan las mujeres? Tratar acaso de convertirse de mujeres errantes a mujeres erradas, volverse misándricas y no tener la visión de que el hombre y la mujer son “diferentes y al mismo tiempo complementarios”.

La liberación femenina surgió en Inglaterra, formada por un grupo de mujeres que tuvo la audacia, en aquella época, de protestar en contra de la discriminación de la mujer en cuanto al sufragio; exigían el voto femenino para elegir a los gobernantes. Este movimiento pasó rápidamente a Estados Unidos y las llamaban “sufragistas”. Otro elemento clave lo constituyó la incorporación de la mujer al trabajo durante la primera Guerra Mundial para sustituir a los hombres que habían marchado al frente. La consciencia de su valor social alentó sus demandas del derecho de sufragio.

La mentalidad femenina comenzó a cambiar a inicios de la década de 1920, las mujeres de entonces comienzan a transformarse, la ultrafemenina y sumisa ama de casa adopta un estilo más masculino, usa ropa más sencilla para trabajar; algunas se cortan el pelo, fuman, usan pantalones, practican deportes varoniles, conducen automóviles, viajan con independencia.

La segunda oleada feminista se da en la década de 1960, con el auge de la rebelión hippie y la liberación sexual que impulsa abiertamente la promiscuidad sexual y el amor libre.

Los principales objetivos del movimiento feminista siguen siendo los mismos: el derecho de voto, la mejora de la educación, la capacitación profesional, la apertura de nuevos horizontes laborales, la igualdad de sexos en la familia como medio de evitar la subordinación de la mujer y el que ella pueda tener un mayor control sobre su sexualidad, entre otros.

Y qué decir de la relación de pareja, antes cuando él era el protector y la mujer la protegida, era fácil definir la hombría, hoy en cambio se ha abierto una brecha tan grande entre ambos sexos que el hombre siente amenazada su masculinidad, muchas veces se siente inseguro porque como la mujer ha asumido un papel más activo ahora una de sus preocupaciones principales es asegurarse de ser verdaderamente competentes en la intimidad.

Los cambios son buenos y el lograr que la mujer tenga cada vez mayor presencia en todo los ámbitos es sin duda un gran avance, pero hay que tener mucho cuidado de no llevar esos cambios al extremo que le impiden ver más allá de ella misma.

En la actualidad, algunos movimientos feministas aceptan que el hombre y la mujer son “diferentes y complementarios”. Ya se habla de un neofeminismo que busca la complementariedad, más que una igualdad radical con el hombre. Se trata de una revalorización de la maternidad y la familia. Incluso, la reconocida feminista Betty Friedman ha revalorizado el derecho de la mujer a sobresalir sobre el modelo masculino de éxito profesional y a redescubrir las satisfacciones de la familia.

El cambio pues se ha dado y algunos objetivos se han cumplido, pero ¿hasta dónde se debe llegar, cuál es el límite de esta liberación femenina?

 

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.