El gobierno de Hidalgo prevé ingresar más de 42 mil millones de pesos para el próximo año. Es una cifra que representa un crecimiento de más de 3 mil millones respecto al ejercicio del año en curso, cuando los legisladores aprobaron ingresos por 38.7 mil millones. Además, la entidad registró una tendencia ascendente respecto a la captación de recursos. Según la Ley de Ingresos 2017, en 2014 previó un ingreso por 28.4 mil millones; para 2015 se incrementó a 31.9 mil millones y para 2016 fue de 34.1 mil millones. Esta tendencia ascendente se debe, según la propia ley citada, a “una mayor eficiencia en los procesos recaudatorios, y por ende, en el incremento de los recursos que por participaciones federales percibe el estado”. Estamos hablando que en apenas cuatro años, los ingresos a las arcas del Ejecutivo estatal crecieron 14 mil millones de pesos, esto es alrededor de 50 por ciento más de lo que se previó para 2014. Se trata de un crecimiento notable que debería de reflejarse en un mejor gobierno, en una economía sólida y, al final, en una población con mayores niveles de bienestar. ¿Tenemos eso en Hidalgo? Eso podría medirse de varias formas, pero sin duda, un indicador que refleja rápidamente cómo vamos es el índice de pobreza emitido por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). Según ese parámetro, en 2016 en la entidad la población en situación de pobreza fue de 50.6 por ciento, lo que se traduce en 1.4 millones de personas en esa condición. Esto es menor de lo que registró el mismo indicador en 2014, cuando 54.3 por ciento de la población estatal estaba en esa condición. Usted tiene la última palabra. De filón. Otro dato que debe ponernos a pensar: Hidalgo ocupa el sexto lugar entre las 10 entidades peores evaluadas en corrupción y es sitio 11 entre los estados con mayor opacidad, de acuerdo con el Coeficiente TAI 2017, presentado ayer por Transparencia Mexicana.

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