“Y cuando despertó, los dinosaurios seguían allí…” Y sí, 25 años después los dinosaurios siguen aquí, no los políticos que sí asustan, me refiero a los protagonistas principales del filme Jurasik park, exhibido por primera vez en junio de 1993 y dirigido por Steven Spielberg. Son justo 25 años de su estreno.
Quienes gustamos de esa historia, siempre aprovechamos verla en la televisión, guardarla como un tesoro en nuestra colección de DVD’s preferidos o aprovechar si algún cine club la exhiben otra vez.

Aventura y ciencia ficción, la ciencia y lo ético, el peligro y la suerte, el romance y la fuerza, traición y solidaridad, son tantos los elementos que se combinan en esa cinta que por ello resulta inevitable volver a disfrutarla.
Quizá me gusta porque mucho tiempo después mi hijo no solamente se fascinó con ella y se volvió un verdadero fan del filme, pero también se hizo un experto en el estudio de dinosaurios, se compraba libros para identificarlos, memorizaba sus nombres y hasta sus características. Recuerdo divertida cuando me corregía: “No mamá, un tiranosaurio jamás lo puedes confundir con un velociraptor.”

Si bien está basada en la novela homónima de Michael Crichton y el guión lo escribió el mismo autor, el dominio de las artes cinematográficas de su director la hacen una historia divertida, posible e imposible, totalmente visual, con excelentes efectos e impresionante sonido.

Es curioso que pese a tantas veces que la he visto, todavía me impresione cuando el gran dinosaurio ataca el carrito donde van los nietos del dueño de parque. Aún me carcajeo con la escena en que el guardia y la joven científica se preguntan sí se arriesgan a levantar al estrafalario matemático llamado Malcolm, que está herido y él responde con un maravilloso sarcasmo: “Arriésguense, por favor”. La impresionante secuencia de la forma en que los chiquillos esquivan a los dinosaurios en la cocina. La lección sobre igualdad entre los géneros que promete dar la protagonista a los machines que no querían dejarla salir a enfrentar el peligro porque ellos como hombres deberían hacerlo y no ella. La reacción de sorpresa y emoción del científico adorador de dinosaurios cuando descubre que los han clonado y pasean por el parque.
Siempre el detrás de cámaras te hace valorar más aun la película, los meses de filmación, los retrasos, los errores y hasta las sugerencias. Se dice, por ejemplo, que el actor Jeff Goldblum propuso que cuando los niños fueran atacados por el tiranosaurio, su personaje mostrara un lado heroico y distrajera a la criatura prehistórica con una bengala. Se hicieron investigaciones especiales y se entrevistaron a paleontólogos para presentar datos precisos. Se mencionan infinidad de escenas que después se tuvieron que descartar, a veces porque no se veían muy realistas y otras porque el robot fallaba. Se destaca la música, considerada una obra maestra compuesta por John Williams, ya que cada tono, cada nota, daban el toque especial y reforzaban cada mirada, cada escena, cada diálogo. Sí, los dinosaurios aquí siguen y nada mejor que celebrarlos disfrutando nuevamente Jurasik park, a 25 años de su filmación.

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