El Sistema Estatal Anticorrupción se encuentra atorado por discrepancias en puntos finos de la iniciativa de reforma constitucional pero que son claves si el jefe del Ejecutivo estatal quiere legitimar esa propuesta. La reforma está atorada, básicamente, por el mecanismo para elegir a los fiscales y al procurador, así como su temporalidad. La propuesta del gobierno estatal, avalada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), plantea que sea precisamente el Ejecutivo el que envíe una lista de propuestas para que después el Congreso avale a los fiscales. En contraste, diputados de oposición de los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD) plantean que en el nombramiento participe la sociedad, a través de una consulta que organice el Congreso local mediante una convocatoria pública. Esto, a la luz de los nuevos tiempos en que se demanda una mayor participación de la ciudadanía, suena más coherente que constreñirse a una lista que envíe el Ejecutivo estatal. El diferendo, por otro lado, tiene que ver con los tiempos en los que resultarían electos los fiscales. El fondo de esto, o lo que persiguen diputados de oposición, es que quienes resulten electos fiscales se encuentren desligados del periodo de administración del jefe del Ejecutivo estatal en turno para que así tengan mayor independencia. Es ahí, en el proceso de elección de los fiscales, donde se encuentra atorada la reforma que crearía el Sistema Estatal Anticorrupción. El gobierno estatal y sus aliados en el Congreso (PRI, PVEM y Panal) deben aprovechar sus cualidades para negociar y ver de qué manera pueden incluir las propuestas de la oposición. Como bien dice el diputado panista Luis Baños: si el partido en el poder, es decir el PRI y sus aliados, se aferran a la propuesta del Ejecutivo estatal, el Sistema Estatal Anticorrupción nacerá con defectos imperdonables que generarán “desconfianzas y vicios” ¿No es más bien un despropósito? De filón. Todo apunta a que Adolfo Pontigo Loyola será el único que se registre en la carrera para ocupar la rectoría de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Esto permite anticipar un proceso que mantendrá un proyecto que tiene estabilidad y rumbo. Es un guiño de que la UAEH mantendrá su estabilidad política, lo que le permite robustecer su futuro.

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