La discriminación racial y el nacionalismo negro que tienen a Estados Unidos al borde de la guerra civil, no son nuevos allá: se remontan a 250 años, al origen de esa nación. El asesinato de George Floyd hizo emerger el migracionismo y la colonización como las fuentes primarias.

El resurgimiento del nacionalismo negro y su relación con el hispano, el irlandés, el italiano y el judío, cobra una especial relevancia por la cercanía electoral en ese país, el movimiento ya se decantó por impedir la reelección de Donald Trump. En México, la discriminación es simple intolerancia contra las mujeres. Aquí cayó la noche sobre la población femenina.

La cuarta decepción ha entronizado la misoginia ejercitada desde el omnipotente poder. Nos cebamos en las mujeres a falta de algún sector de la población que merezca nuestras frustraciones e improperios. Pero por el bien de todos, primero los negros.

Vale la pena recordar que el migracionismo estuvo siempre en la conciencia de los blancos. Thomas Jefferson no simpatizaba con la esclavitud, pero era un convencido de que los seres humanos, blancos y negros juntos, no estaban hechos para vivir en el mismo país, aunque él tuvo amantes y descendientes de ese color.

Propuso el buen Jefferson, esclavista de corazón, liberar a los esclavos al alcanzar la mayoría de edad, pero una vez emancipados, su plan les obligaba a dejar el país e instalarse en otro lugar. Aquí nació la idea de que esclavos liberados colonizaran un lugar remoto.

El criterio antiesclavista primitivo llegó a sugerir que el Congreso debería adquirir una colonia en África y disponer el traslado de los negros libres que al fin quisieran conquistar su independencia. Mostraban que el sentimiento antiesclavista era una cosa y que otra era el vivir con los esclavos liberados.

Lincoln: Separar a los negros de los blancos El mismo dilema atormentó a Abraham Lincoln. Como reveló en su discurso de Peoria, Illinois, en octubre de 1854, admitió: “ Si todos los poderes terrenales me fueran dados, no sabría qué hacer con respecto a la institución existente. Mi primer impulso sería emanciparlos… y mandarlos a Liberia, su país natal”.

En el discurso de Springfield, el 26 de junio de 1857, planteaba su tortura existencial: “ ¿Y luego? ¿Liberarlos y hacerlos política y socialmente nuestros iguales? Mis propios sentimientos no lo aceptarían; yo sé bien que los sentimientos de la gran masa de la población blanca no los va a aceptar tampoco… soy partidario de una emancipación gradual… El único medio es tomar las medidas para la separación de las razas…» Después de haber estallado la guerra civil, dijo a una delegación de negros libres, en la Casa Blanca, que las dos razas eran incompatibles; que los negros debían emigrar a la zona mexicana y América Central.

Cuando se publicaron sus opiniones, tal y como él lo había deseado, se celebraron mítines negros de protesta condenándolas. No obstante, poco antes de su muerte, en abril de 1865, escribía al general Benjamin Butler: “¿Pero qué ha de hacerse con los negros después de liberarlos? Apenas puedo creer que el Sur y el Norte puedan vivir en paz si nos deshacemos de los negros”.

Y así mataron a Martin Luther King De Thomas Jefferson a Abraham Lincoln la colonización fue la solución favorita del hombre blanco para la cuestión negra.

Bushrod Washington –sobrino del primer presidente–, James Madison, James Monroe, Andrew Jackson, Daniel Webster, Henry Clay y muchas otras distinguidas personalidades de la época y que formaban la estructura, el núcleo duro del poder blanco…

Bautizaron a la capital de Liberia como Monrovia, en honor del autor de la célebre proclama “América para los americanos”. Con su cerrazón, esa doctrina Monroe fue la que fomentó el nacionalismo africano de los negros norteamericanos.

La mayor parte de los blancos sudistas no querían negros que fueran hombres libres y la mayor parte de los blancos no deseaban hombres libres que fueran negros. Una cuestión de óptica.

“Está es nuestra patria y este es nuestro país. Bajo su suelo reposan los huesos de nuestros padres; algunos de nosotros lucharon, derramaron su sangre y murieron por él. Aquí hemos nacido y aquí moriremos”, dijo Martín Luther King en la magna concentración… del Capitolio.

En 1963, frente a la estatua de Abraham Lincoln… a los pocos meses fue asesinado, igual que Malcolm X y todos los soñadores de su generación.

Y ya se van Maccise, Gómez y Laurell Como no tenemos negros a quienes maltratar y discriminar con todo, aquí en este rancho grande hemos adoptado la moda, pero aplicándola contra el sector que forma el 53 por ciento del padrón electoral, contra el sexo femenino, al que atacamos y nos cebamos en él cuantas veces haya menester. Ya habrá tiempo para arrepentirse.

Mónica Maccise, titular de la Conapred, renuncia por las andanadas de ataques del caudillo, quien se molestó porque esa dependencia invitó a Chumel Torres a un foro sobre racismo, aunque haya dicho el apodo con el que se conoce al vástago menor del caudillo.

Mara Gómez, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, renuncia porque la cuarta decepción le quitó hasta el presupuesto para pagar el teléfono. Asa Cristina Laurell, la eficiente subsecretaria de Salud, se va por toda la metralla que le han canalizado.

Se quedan Piedra, Polevnsky, ¡Ninel Conde! Se queda esa cosa indescifrable que sentaron en el Senado al frente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que nadie sabe ya para qué sirve. Se quedan los ataques cotidianos contra la infeliz Polevnsky, o como se llame, a la que ya seleccionaron como la negra de la feria en ese carnaval fallido que se llama Morena, próximo a desaparecer del mapa electoral.

Se quedan los agravios contra la escultural vedette, Ninel Conde, por ocurrírsele ir a Palacio a solicitar la protección del presidente contra los abusos de Giovanni Medina contra su hijo. Lo que consiguió fue una orden del juez de lo familiar ordenándole guardar sana distancia del niño, por lo menos durante un año.

Se quedan los agravios contra las mujeres que ya no pueden ni protestar contra los feminicidios encubiertos por el régimen, aunque se trate de un millón de marchantes. No acercarse a la comitiva del caudillo, en cualquier lugar del territorio, así protesten por la desaparición de sus hijos.

Lo nuestro, lo nuestro es de imitamonos Aquí se queda toda la bazofia.

Allá florece el fermento de una guerra civil.

Lo nuestro es de imitamonos.

O solo que seamos wasp (White, anglo-saxon & protestants o, en español, blancos, anglosajones y protestantes).

¿No cree usted? Índice Flamígero: La casología es ya una rama de la ciencia política que los especialistas mexicanos han llevado a planos insospechados. Desde la llamada “Colina del Perro” hasta las muchas casas de Manuel Bartlett y, ahora, las de la secretaria de la Función Pública Irma Eréndira Sandoval –obvio, pasando por la “Casa Blanca” del pillo EPN– la materia de estudio es apasionante. Casas por aquí, casas por allá. Todo se reduce a casas y más casas. Analistas de otras latitudes quedan azorados y patidifusos ante tanta pero tanta ciencia.

indicepolitico.com
[email protected]
@Indicepolitico
@pacorodriguez

Comentarios