Morelia.- El problema del maltrato y descuido animal se ha visibilizado en los últimos años. Para disminuir las tasas de eutanasia innecesaria se han desarrollado las sillas de ruedas para perros que les permitan recuperar movilidad.

La veterinaria Alexis Saí Martínez Estrada es egresada de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) y tiene 12 años ejerciendo la profesión. En estos, ha observado que las principales causas por las que se “duerme” a un animal derivan de traumas por accidentes, ya sean por atropellamiento o caídas de azoteas.
Otras causas de desgaste en los animales se deben a la edad o la raza y en menor causa a afecciones hereditarias.
“Estos problemas afectan sobre todo la parte trasera del cuerpo del animal, que es la que le da potencia e impulso para poder caminar, correr, saltar y jugar”, puntualizó la especialista en entrevista.

“Nos llegó un caso de un pastor alemán con un problema en su cadera que no le permitía caminar. Lo que se le dijo a la familia, que estaba muy triste, fue que la única opción era dormirlo para que no siguiera padeciendo por los problemas derivados de su inmovilidad.”

Dicho caso hizo que se le ocurriera la idea de una silla de ruedas que funcionara como la que utiliza una persona. Le dieron un plazo y con materiales y herramientas ordinarias comenzó el desarrollo de las mismas.

“Era necesario involucrar conocimientos de diferentes áreas, desde la biomecánica hasta la anatomía, para encontrar algo que le ayudara (al animal) a moverse sin lastimarlo.”

El primer diseño, recordó, fue totalmente artesanal, sin embargo, funcionó y permitió que el pastor alemán no fuera dormido y pudiera volver a moverse. A partir de ese momento comenzó el proceso de perfeccionamiento de las sillas.

“Las que existían no se elaboraban con metodología científica, estaban siendo producidas en masa, por lo que no consideraban las condiciones de cada paciente, sus necesidades ni las causas de su inmovilidad.”
Indicó que la mayoría de las sillas manejan solo tres tallas: grande, mediana y chica, pero cada perro es diferente y no entenderlo puede terminar por afectar más de lo que ayuda.

Es por eso que desarrolló una fórmula matemática que le permite que todas las sillas tengan el balance específico para cada paciente, considerando sus medidas, raza y atendiendo a su problema particular.

“No se trata de una carreta, una cosa es que no pueda caminar y otra es el porqué, esto se tiene que considerar al realizar una silla de ruedas.”

Tan solo en el último año ha elaborado más de 300 sillas de ruedas que permitieron que mascotas de todo el país volvieran a salir, subir y bajar escaleras, comer, jugar. Los asientos no han sido desarrollados exclusivamente para perros, también ha tenido pacientes gatos, conejos e incluso un pato.

“La forma en que se observa que un animal está cómodo y sano es que esté en movimiento, cuando no se mueve significa que algo anda mal; con las sillas hemos visto cómo son funcionales porque los perros dejan de estar inmóviles y recuperan su autonomía.»

Saí Martínez afirmó que el santuario más grande de América Latina para perros está en Xochimilco: Milagros Caninos. Ahí hay muchos animales con discapacidad, es por eso que ella ha trabajado en hacer todas las sillas de ruedas para ese centro.

Uno de los casos que más la ha impactado en estos años de trabajo es el de Sam; “yo lo adopté porque se encontraba en condiciones muy malas a partir de una caída de la azotea y su dueño no podía pagar su recuperación. Le hice su silla, cuidé sus heridas y le di terapias. Su recuperación fue tan buena que lo adiestramos para guardia y protección”, concluyó.

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