Dispara violencia caída del Chapo

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El repunte de homicidios en el país coincide con la recaptura del líder del cartel de Sinaloa

Ricardo Pérez / Agencia Reforma / Ciudad de México.-El repunte de homicidios en el país coincide con la recaptura del líder del cartel de Sinaloa Joaquín el Chapo Guzmán, en enero de 2016.

A partir de esa fecha, los homicidios dolosos presentaron un crecimiento constante hasta llegar a un pico de 2 mil 534 en mayo pasado, la cifra mensual más alta desde hace 21 años, cuando se empezó a llevar un registro sistemático de esos delitos.

El vacío dejado por el dirigente de la organización criminal más poderosa de México, aunado al avance territorial del cartel Jalisco nueva generación (CJNG), han desatado una ola de violencia sin precedente en Colima, Nayarit, Guanajuato y Baja California.

Guzmán Loera fue capturado el 8 de enero de 2016, cinco meses después de escapar del penal del Altiplano, y extraditado a Estados Unidos en enero de 2017.

Uno de sus lugartenientes con mayor influencia Dámaso López Núñez el Licenciado fue detenido a su vez a inicios de mayo de 2017 en un inmueble de la colonia Anzures, en la Ciudad de México.

Esos movimientos en la cúpula del cartel de Sinaloa habrían provocado una feroz lucha intestina en el cartel, así como nuevas batallas por las plazas clave anteriormente bajo dominio de la organización sinaloense.

“Hay un estrepitoso fracaso de la política de seguridad del gobierno de Peña Nieto, de tratar de neutralizar lo que ellos llamaron los objetivos prioritarios”, opinó Javier Oliva, profesor investigador en la UNAM.

“Es inexplicable que cada vez que se neutralizaba uno venía la fragmentación de las organizaciones y el incremento de la violencia”, explicó en entrevista.

Un caso emblemático de esa ola de violencia es Colima, que en los últimos dos años desbancó a Guerrero y Chihuahua como la entidad con la tasa de homicidios más alta del país.

En Colima, según autoridades federales y del gobierno estatal se libra una guerra entre los carteles de Sinaloa y CJNG por el control de Manzanillo.

La entidad cerró 2017 con una tasa de 93.3 homicidios dolosos por cada 100 mil habitantes, 30 más que Guerrero y 50 más que Chihuahua.

Otro caso es Nayarit, escenario de enfrentamientos entre grupos de Sinaloa, donde la tasa de homicidios doloso se triplicó al pasar de 6.7 por cada 100 mil habitantes en 2015 a 19.95 en 2017, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

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