La diputada federal morenista Tatiana Clouthier Carrillo tiene otros datos que discrepan de la versión de Andrés Manuel López Obrador, porque asegura que durante 15 años “se cometieron acciones terribles en contra del país”, no en el periodo neoliberal que data desde 1982 cuando Miguel de la Madrid asumió el máximo cargo de elección popular en México.

Pero, bueno, doña Tatiana presentó el libro de su autoría Juntos hicimos historia acompañada por el coordinador de los diputados federales de Morena y presidente de la junta de coordinación política de la Cámara baja Mario Delgado Carrillo, en la alcaldía Azcapotzalco de la Ciudad de México, defendió a la naciente administración de López Obrador.

Dijo que juzgar por un periodo tan corto al presidente López Obrador es una locura porque, reiteró, “traemos 15 años donde nos llevó la fregada”.

La señora Clouthier es una de las voces que recurrentemente descalifica a los colegas de la fuente legislativa y a quienes se atreven a cuestionarla respecto del quehacer gubernamental. Se caracteriza por esa actitud de sabelotodo y más que responder puntualmente increpa y pretende ridiculizar al reportero que la entrevista o pregunta en una de esas entrevistas banqueteras.

Como aquel colega que le pidió opinar acerca del índice de desempleo y su respuesta fue, palabras más, palabras menos, preguntarle si tenía empleo, porque lo veía con un cubo de una televisora. Por supuesto, el colega estaba en el ejercicio de su trabajo, pero ese no era el punto de la pregunta.

Así, vale preguntar a la diputada Clouthier porque califica como locura juzgar a López Obrador en el ejercicio del poder a seis meses de haber rendido protesta como presidente de la República.

No, señora, se equivoca con esa apreciación. Quienes ejercemos este oficio profesión del periodismo estamos obligados, decía el general Ramón Mota Sánchez, a ir un paso adelante del gobernante, porque debemos marcar la pauta de lo que el pueblo piensa. Y es que, finalmente, somos los ojos, oídos y voz del pueblo, aunque suene cursi o introducción de la primera lección en el aula.

Porque los periodistas de vocación, quienes nos ganamos la vida en el ejercicio, decía, de este oficio profesión, estamos obligados a preguntar lo que al ciudadano impacta, para bien o para mal, porque este no tiene la posición de privilegio en la cercanía con el poder.

Y, mire usted, precisamente porque tenemos ese privilegio en el quehacer político y el ejercicio del poder de estar cerca de donde se toman las decisiones, como la infantería que es hilo transmisor de la información que se difunde en los medios de comunicación masiva, somos la parte más endeble en esta embestida presidencial contra los periodistas vía columnistas y periodistas considerados líderes de opinión, a los que se ha difamado calificándolos miembros del hampa del periodismo, y antes llamados fifí en la analogía del periodismo golpista, conservador y reaccionario que sirvió a los fines de Victoriano Huerta y antes al grupo de Los Científicos que gobernaban al país de la mano de Porfirio Díaz.

¿Por qué filtrar una lista de columnistas como beneficiarios de cientos de millones de pesos supuestamente entregados por la presidencia de Enrique Peña Nieto?

¿Por qué primero generalizar que prácticamente estaban a sueldo de Los Pinos, para luego matizar y referir que se trataba de convenios de publicidad?

Esa es perversa y maquiavélica estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador, porque lo dijo públicamente, porque la acusación fue pública y en cadena nacional, porque luego, cuando pretendió matizar, ya había sembrado en el colectivo nacional la referencia de que todos los periodistas –menos ese grupo afín, uno de los cuales ha admitido que reciben paga oficial– somos corruptos, integrantes del hampa de comunicadores que son fifí, conservadores y reaccionarios e incluso golpistas.

En paralelo, el propio estratega presidente polarizó a los periodistas, por acá los de convenios millonarios, por allá la infantería de salarios miserables, de reporteros que se han convertido en multimedia por el mismo boleto, trabajadores de los medios de comunicación que no reciben el salario mínimo profesional que implica por lo menos cuatro salarios porque están a disposición de los medios las 24 horas.

Ofende que esa pléyade de youtubers quiera asumirse periodista cuando incurre en faltas de ortografía hasta cuando habla. Y ese equipo al servicio del sistema ahora, como en su momento lo fueron con discreción cómplice y bien pagada “en efe y por adela” o mediante favores excelsos, los columnistas palaciegos, escupen adjetivos y llaman “chayoteros” a los periodistas que no comulgan con su causa o son críticos del presidente, y son como los perros de rancho que ladran sin saber por qué y solo el que ladró primero sabe la razón. ¿Saben la nacencia del “chayo”? ¡Bah!

Pero, bueno, mire usted, he consumido líneas y líneas para decirle que, en efecto, la de los columnistas pagados por Los Pinos –algunos lo han admitido como lo que fue, un acuerdo comercial, en tanto otros cayeron en esa lista como un acto de mala leche, sin haber incurrido en prácticas deshonestas, pero cometieron el pecado de haber estado cerca de Peña Nieto– fue una cortina para esconder el escándalo que irrumpió en la aparente calma palaciega con la dimisión de Germán Martínez Cázares a la dirección general del IMSS.

Sí, como siempre, el pretexto es el de los periodistas. Divide, descalifica, insulta, adjetiva y estigmatiza a los periodistas; llámalos cómplices, hampones, fifí, conservadores, complotistas, ningunéalos porque al final del día, sabrás que el poder –de no incurrir en ese sueño de la dictadura– dura seis años y los periodistas serán como el cuento de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio (los periodistas) todavía estaba(n) allí”. Conste.

Le platico. Este miércoles, el senador Ricardo Monreal será anfitrión de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, quien visitará a la junta de coordinación política, presidida por el también líder de la mayoría senatorial. Hay interés por el mensaje que la señora Lagarde dará a los coordinadores de los grupos parlamentarios. Posteriormente, participará en una sesión del pleno.

Es, sin duda, una presencia con altas expectativas por la visión que tiene el Fondo Monetario Internacional de la economía de México y de la cuarta transformación. Llama la atención de analistas nacionales y extranjeros por lo que significa trabajar contra la pobreza y a favor de las causas y el bienestar sociales. Luego le platico pormenores de esa visita. Digo.

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