Después de que estallaron de nuevo en la madrugada de ayer

Hamburgo.- La Policía alemana indicó ayer que casi 500 agentes resultaron heridos en choques con los manifestantes durante la cumbre del G20 en Hamburgo, después de que los disturbios estallaron de nuevo en la madrugada.

Tras la clausura de la cumbre del G20 en la ciudad-puerto septentrional alemana, el sábado, se produjeron nuevos enfrentamientos durante la noche entre policías y manifestantes, que incendiaron vehículos, según la Policía.

Los manifestantes se reagruparon en el barrio Schanzen tras el cierre de la cumbre. Esa zona es un bastión tradicional de la izquierda radical y desde el jueves se registraron varios altercados. Armados con botellas, los manifestantes vandalizaron vehículos estacionados e incendiaron varios de ellos, aunque después los agentes lograron dispersarlos con gases lacrimógenos y cañones de agua, indicó la Policía en Twitter.

En una rueda de prensa, el jefe de operaciones de la Policía de Hamburgo Hartmut Dudde dijo que 476 agentes habían resultado heridos desde el jueves, tras un despliegue de más de 20 mil efectivos, y que 186 personas habían sido detenidas.

En cambio, no hay cifras sobre los manifestantes heridos. Dudde reconoció que, a pesar de que las fuerzas de seguridad se habían estado preparando durante 18 meses para el acontecimiento, la amplitud de los actos violentos las “sorprendió”.

Ayer por la mañana el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier visitó en el hospital a los agentes heridos, junto al alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, y dijo que estaba “conmocionado y abatido por el ansia de destrozar mostrada por los manifestantes contra la Policía y los bienes de los ciudadanos.

“Debemos preguntarnos, como demócratas, si unos cuantos manifestantes violentos pueden llegar a impedir que países como Alemania no alberguen este tipo de reuniones internacionales”, declaró Steinmeier a los periodistas.

Scholz agradeció el servicio “heroico” de la Policía y de los ciudadanos de Hamburgo, que llevaron flores al hospital militar en el que muchos oficiales estaban siendo tratados y prometió recompensar a los afectados por los actos vandálicos.

Los disturbios se produjeron mientras los líderes de las 20 economías más industrializadas y emergentes participaban en una cumbre de dos días centrada en el comercio, el terrorismo, el cambio climático y otros asuntos clave.

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