El 13 de noviembre del año pasado esta columna iniciaba: “Pasó, tenía que pasar, una vez más la historia no se equivoca, ¿alguien pensó que sería diferente?, parece que sí, que muchos creían que las cosas serían distintas. ¿En verdad pensaron que una nación fundada en la falsa creencia de ser los elegidos por la providencia pensaría de otra forma frente a los que son distintos a ellos?, en verdad habrá algunos que siquiera piensen que Estados Unidos es amigo del mundo entero y no tiene intereses, amantes de la democracia y el republicanismo. Pero por fortuna la historia vacuna contra los entusiasmos y produce a quien la estudia una buena dosis de escepticismo”.
Nada más ajeno a la realidad ni más vigente, el día 20 de este mes tomó cargo como presidente de EU el señor Donald Trump marcando un hito en la historia no solo del país vecino, sino en el mundo entero que se encuentra agazapado a la expectativa esperando que las promesas de campaña del mandatario de esa nación no se lleven a cabo ya que afectarían en desmedida.
El discurso de Donald Trump al asumir la presidencia de EU fue: “Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos rehusamos a defender las nuestras. Debemos proteger nuestras fronteras de la devastación de otros países que fabrican nuestros productos, se roban nuestras industrias y acaban con nuestros empleos. La protección nos brindará una gran fuerza y prosperidad. Lucharé por ustedes con cada aliento de mi cuerpo y jamás les fallaré. Estados Unidos volverá a ganar de nuevo. A ganar como nunca antes. Volveremos a traer nuestros empleos. Volveremos a tener nuestras fronteras. Volveremos a tener nuestra riqueza. Volveremos a tener nuestros sueños”.
A qué se referirá cuando argumenta: “Hemos defendido las fronteras de otros países mientras nos rehusamos a defender las nuestras”. ¿A qué países se referirá? Geográficamente las fronteras son Canadá y México; pero, ¿en qué momento histórico, por lo menos respecto a México, éste ha robado empleos e industrias al vecino del norte?
Si indagamos en la historia podremos darnos cuenta que en realidad los EU han sido los que han hurtado a México territorio, fuerza de trabajo, petróleo, incluso hasta conciencias ya que muchos paisanos piensan erróneamente que EU es la panacea a las necesidades diarias.
Revisando los discursos inaugurales que han dado los presidentes de EU existe una similitud enorme si se compara el dicho por Donald Trump y el de James Knox Polk cuando asumió el mandato en 1845, la arenga argumenta el problema de fronteras haciendo un claro señalamiento a las existentes entre México y EU que se fijarían desembocando en una guerra conocida como la de Intervención norteamericana y por la cual se perdió 60 por ciento del territorio nacional de entonces.
El discurso decía: “Se hicieron serias objeciones en distintas épocas contra el ensanchamiento de nuestras fronteras. Para Texas la reunión es importante porque el brazo protector de nuestro gobierno se extenderá sobre ella, y los vastos recursos de su fértil suelo se desarrollarán rápidamente, mientras que la seguridad de nuestra frontera del suroeste contra cualquier agresión hostil, así como los intereses de toda la unión, quedarán beneficiados por ese hecho. Yo trataré, por todos los medios constitucionales, honorables y apropiados, de que se consuma la voluntad expresa del pueblo y del gobierno de Estados Unidos”.
Ambos discursos hablan acerca de fronteras, aquellas que no permiten el crecimiento de Norteamérica al no dejar que se consolide como una nación poderosa y hegemónica, así como absoluta en el orbe mundial. En aquella mitad del siglo XIX México vivía una clara desunión que aprovechó Norteamérica para hacerse de un gran botín, espero en verdad que en esta ocasión el país pueda hacer frente a una posible desestabilidad por parte, como siempre, de nuestros “amigos” los Estados Unidos.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.