Don Juan Tenorio en México

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Don Juan Tenorio

El 28 de marzo de 1844 se escenificó por vez primera Don Juan Tenorio en Madrid, España. De ese país proviene la costumbre de montarla cada año en Día de Muertos, debido a su “argumento de fantasmas y voces de ultratumba”. México adoptó la tradición y hoy no podemos dejar de pensar en el Tenorio cuando se acerca noviembre. En particular, hubo tres estrenos significativos de la obra en nuestro país:

Primera llamada… primera

El 7 y 8 de diciembre de 1844. Don Juan Tenorio se presentó por primera vez en México en el teatro de Santa Anna –que después cambiaría su nombre a Teatro Nacional–, ocho meses después de su estreno en España. Ambas funciones tuvieron llenos totales y el –en aquella época– famoso actor Antonio de Castro actuó de Don Juan.

Segunda llamada… segunda

El primero de noviembre de 1863. El teatro de Iturbide montó Don Juan Tenorio justo en esa fecha, imitando la costumbre española. Desde entonces, la representación de don Juan se hace cada Día de Muertos, con el fin de “prolongar en el teatro y por la noche el trato familiar con la nunca temida muerte”.

Tercera llamada… tercera… ¡comenzamos!

El 4 de noviembre de 1865. Una memorable representación de Don Juan Tenorio se realizó en lo que hoy es el salón de emperadores de Palacio Nacional. El emperador Maximiliano contrató al mismísimo autor José Zorrilla –que vivió en México de 1855 a 1866–, como director de la compañía Imperial de teatro. Zorrilla se estrenó en su cargo con la primera parte del Tenorio en honor de la emperatriz Carlota, quien sabía de memoria trozos enteros de la obra. Poco después, Zorrilla pidió permiso para viajar a España, pero jamás regresaría a México debido a la caída del Imperio.

Semblanza

La misión primordial de este libro es la de eliminar los estigmas, estereotipos y “mala cara” que tiene la ciencia –en especial en este país–. La ciencia, así como el arte o la historia, para ser promovida correctamente tiene que ser platicadita con ejemplos prácticos y de importancia para la vida diaria. La ciencia por sí misma es atractiva y es, esencialmente, el mejor juego que tienen las personas jóvenes y los adultos, ya que esa misma curiosidad que tienen los niños se aplica siempre con las investigaciones y experimentos científicos. El propósito de la ciencia es el entendimiento de las cosas que nos ayudarán a persistir hasta que el cosmos lo permita.

En esta obra se explican los conceptos más emblemáticos de la geología, la biología, la física y la química, así como las relaciones entre ellas y también las aportaciones más importantes que hicieron grandes personajes de la ciencia, sin las cuales no podríamos explicar nuestra existencia ni la de nuestro entorno.

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