Un Informe de Gobierno es un acto complejo que está compuesto inherentemente de varias acciones que se despliegan en el ámbito político, constitucional y el de las formas, lo que algunos llaman protocolo. Durante muchos años, cualquier Informe de Gobierno estuvo saturado de una pesada carga simbólica y técnica en torno a la figura del presidente de la República, rito que de acuerdo con la constitucional se debía desarrollar en el seno de la Cámara de Diputados. Sin embargo, cansados y desencantados de las formas sin fondo, se acordó expulsar del seno de la Cámara ese tipo de eventos que no cumplían ya los fines establecidos por la tradición en nuestro sistema político. Así, hemos derivado desde hace ya algunos sexenios en una especie de cierre de campaña, en el cual el presidente se reúne con sus seguidores para emular el cumpliendo de sus objetivos y promesas comunicadas y ejecutadas durante el año anterior inmediato, que algunos llaman gobernar, pero que en realidad es una especie de campaña política permanente, que tiene como resultado el llegar a ocupar el Poder Ejecutivo y permanecer en él, mientras la ley se los permita.

Sabemos que el verdadero informe, ese que tiene un gran peso técnico, que se desarrolla apegado al Plan de Desarrollo Nacional y fija el camino de las brechas e indicadores por un periodo de seis años, fue entregado el domingo pasado por la secretaria de Gobernación al pleno del Congreso de la Unión para su análisis y discusión en las comisiones respectivas, es decir, nos enteraremos de los detalles de cada avance y obstáculo que presenta el país después de un año de gobierno de la cuarta transformación a lo largo de las próximas semanas, poco a poco.

Por otra parte, el mismo día domingo, en otro horario, desde el Palacio Nacional el presidente de República pronunciaba su Informe de Gobierno, eliminando justamente toda esa pesada carga técnica de cifras detalladas, de cuadros y tendencias de los aspectos más relevantes o preocupantes de nuestro país, en realidad como él mismo lo dijo, es su tercer mensaje político o su “tercer Informe de Gobierno”.

Son informes de gobierno políticos, mensajes políticos, en los cuales se expresan las ideas estructurales de la cuarta transformación que son acompañadas de conceptos, que nos empujan a ver y narrar la política de una forma poco canónica, a veces tradicional, en otros momentos liberal y en otros instantes neoliberal. La política como mensaje nos sitúa en el deber ser, en lo que queremos llegar a ser y no en lo que somos, es subjetiva, recurre a nuestros más inconscientes anhelos del México que queremos y reafirmamos en cada acción la derrota de nuestros demonios y el triunfo de nuestros ángeles. Cambiamos la corrupción, el despilfarro y los privilegios, por la solidaridad por los más castigados por el neoliberalismo y eso nos hace, sin lugar a dudas, a todos mejores y, por tanto, un mejor país.

Así, el enorme vacío que permitió, ya hace algunos años, la reinterpretación del artículo 69 de la Constitución es aprovechada por primera vez en mucho tiempo como un espacio político, un espacio que impone en su ejecución la visión de país y de sociedad que el Poder Ejecutivo está moldeando para todos los mexicanos. Frases o, mejor dicho, imágenes del futuro como que “ningún joven quedará fuera del estudio ni trabajo”, es uno de los ejemplos más recurrentes de una misión política que se despliega con toda su fuerza en estas ocasiones.

Un informe político, pronunciado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), se dirige certeramente a las fibras políticas más sensibles de cualquier ciudadano, que se han constituido en cada uno de nosotros desde los diálogos familiares, de amigos, de agrupaciones y por nuestros maestros desde la primaria, que no nos dejan dimensionar la política de otra forma, está en lo más íntimo de nuestro ser político. En efecto, en este tercer Informe de Gobierno, el presidente nos recordó a través de sus palabras, que un presidente está ahí para gobernar y tomar las mejores decisiones para todos, todos sabemos que “la política es el arte de gobernar”, el presidente nos recuerda que es un buen político, es cotidiano escucharle “me canso ganso”. También nos dice que la política es un arte que nos permite lograr lo que nosotros queremos, la cancelación del proyecto del aeropuerto de Texcoco, perderemos, pero mucho menos que si se construye, en pocas palabras “el fin justifica los medios”; claro, todo es válido y legítimo si logramos nuestros deseos: eliminar la corrupción y el despilfarro. Por último, otro elemento que está en nuestro ser político es la idea de bien común, como el bienestar de todos, sin dejar a nadie atrás, ni de lado, de esta forma el apoyo de becas, sobre todo a jóvenes, productos de ahorros y cancelación de privilegios, hacen que recordemos que el Estado nace para lograr el bien común. Entonces, es muy claro, el informe está en la Cámara de Diputados y todavía no lo conocemos en detalle.

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