¿Dónde está la cultura? Primera parte

199
sep

{ JAVIER MATA }

La cultura es todo aquello que se hace en la naturaleza (Argüelles, 2011). Las intervenciones que hace el hombre sobre la misma, se suman al inmenso rompecabezas que en un lenguaje más sobrio hemos convenido llamar: civilización.
¿La humanidad hace la cultura? O ¿La cultura hace a la humanidad? Tal vez todo se reduzca a una simple operación matemática a + b = c; yo + oportunidad = bienestar, ahora con un cambio de valores; yo + dificultad = problema. ¿Qué ocurre cuando desconocemos alguno de los valores de nuestra operación? Generamos una ecuación, tenemos una incógnita y por lo tanto un resultado que encontrar, claro, las matemáticas son un poco más precisas y el hombre (…) no tanto; por lo que este ejercicio de darle valores a las situaciones que nos enfrentemos en el día, nos permitirá llevar un mejor estado de cuentas o mejor dicho, estar más conscientes de los momentos de dicha.
¿A quién le compete construir la cultura? ¿Al gobierno, a los sindicatos, a los vecinos, a las religiones, a la familia, al IMSS, a mi pareja, a la SEP, al chofer del transporte público, a mi mascota? Si bien algunas respuestas parecen salir del absurdo, todas forman parte la cultura.
La cultura no está solo en un color de piel, tampoco se encuentra en una zona exclusiva ni mucho menos en el poder económico o intelectual que alguien pueda alcanzar o en el grupo de personas con el que se identifiquen o relacionen. Para su comprensión los académicos la han organizado en diferentes significaciones: se denomina alta cuando se tiene el gusto por las bellas artes y las humanidades, otras se refieren a los conocimientos que han generado las sociedades para atender sus necesidades e inquietudes de todo tipo. Del latín cultus que significa cultivo y deriva de la palabra colere termino más utilizado en la agricultura y el cual nos remite al cultivo de la tierra para la producción. La mayoría de los significados navegan a puntos comunes; identidad, el interés, la suma de experiencias, evolución, producción, el desarrollo, etcétera. Los especialistas en la materia coinciden en que la cultura es un término en movimiento, los optimistas argumentan que en evolución y los más neutrales prefieren delegar al tiempo, ya que es el, quien permea sobre todas las influencias del pensamiento inherentes al desarrollo humano.
Ejemplos de comportamientos sociales en nuestro país tenemos muchos, desde comer tacos o tortas en un puesto callejero, usar inapropiadamente el lenguaje e incluso crear nuevas palabras, hasta el tráfico de influencias en todos los niveles, la violencia en todas sus dimensiones ocasionada por la intolerancia, hasta los actos más brutales y atroces; tristemente acogidos por la ignorancia y sus mecanismos de propaganda que están atentando contra el derecho al respeto y por lo tanto a la paz; normalizando aquellas acciones consideradas ilegales, ilegitimas e irrespetuosas, que no se confunda: libertad de expresión, con libertad de agresión.
Me gustaría precisar algunos productos originados por la cultura de la intolerancia y la misoginia, ejemplos sobran, impero, sumas vibratorias que de acuerdo con la copia de motivos que han funcionado en composiciones musicales de antaño, sus representantes tratan de amoldarnos a vanguardias, y valiéndose de una carencia más que integra al Sistema Educativo Nacional como lo es la falta de formación artística de calidad y en especial la musical.
Los artistas emergidos del vapor crean continuos atentados verdaderamente terroristas a nuestra cultura auditiva, y todavía tienen la osadía de usurpar recursos que dignifican al ser, mismos que les quedan grandes a estos secuestradores de los gozos sublimes y que su impronta termina en algunos casos, tan rápido como la sombra de una gota de lluvia, pero llaman rápidamente la atención como la torreta de una sirena o el estruendo de un rayo que se mira a lo lejos traer una tormenta de aridez, sonidos incomodos, como vivir la sensación de quedarse inmóvil ante el ruido de una chicharra, la suma de las sensaciones producidas por estos golpes sonoros, solamente pueden traducirse en la representación más cercana al dolor que produce escuchar conceptos de embates y peor aún, legalizado por una sociedad que se convertirá pronto en la juventud o los llamados centennials; el futuro de nuestro país, dados los argumentos presentados, se debería catalogar al “perreo” en algún tipo de insulto, esto sí debería ser un motivo de discusión nacional pues de no ser considerado un acto dañino a las nuevas formas de contacto social en la primera y segunda infancia, se está legitimando por toda la sociedad, al menos aquella que ni siquiera lo cuestiona y más bien lo incentiva, en donde las consecuencias que esto pueda detonar en el futuro, serán responsabilidad de la complicidad que se arremete hoy por las familias que intentan ver lo gracioso que es ver a sus pequeños hijos representar estos bailes, si es que así se le pueden llamar.
Tampoco merece llevar el título de artista, el intérprete de estos atropellos a la moral, a la ética, a la educación, al arte pero sobre todo a la paz. Es interesante descubrir que por tercer año consecutivo ocupamos el primer lugar a nivel mundial en pornografía infantil, pero claro que esto no es un tema que le interese al Frente Nacional por la Familia auspiciado por el Consejo Mexicano de la Familia anteriormente presidido por Juan Dabdoub, están más preocupados por salir a dar la vuelta en sus camiones que en buscar soluciones a problemas reales, de alcance mundial y que verdaderamente atentan con el desarrollo de las familias mexicanas, sean estas de molde, como el C Dabdoub las prefiere o como dice Lévi-Strauss en una significación más amplia, y ajustada a nuestra vida contemporánea: una alianza originada por la afinidad, la adopción u otras razones diversas, que la hayan acogido como miembros de esa colectividad.

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