La cultura del emprendedurismo en Estados Unidos, con más de 300 millones de habitantes, está más arraigada que en países europeos; México se encontraría en un punto medio con sus 120 millones de habitantes, pero aun cuando nuestro vecino del norte tenga más habitantes, las firmas que cierran para ellos se reducen solo a un 34 por ciento. Como saben, actualmente se está renegociando el TLCAN, un acuerdo que definirá el futuro de los tres países de Norteamérica, Canadá con el representante Jerry Dias, presidente de Unifor, uno de los principales sindicatos de ese país que incluye a las industrias automotriz, energética y de telecomunicaciones, se ha sumado a la voz de Estados Unidos en igualar los salarios de los trabajadores mexicanos para competir en igualdad con los de ellos y quitar la oferta del atractivo de invertir en México por tener los salarios más bajos de la OCDE o, dicho de otro modo, ser el primer lugar de los más jodidos, una presea más para nuestra galería nacional. Excelente noticia para los activistas de la equidad, también para nuestros compatriotas que dejaron su tierra por buscar oportunidades y traer sustento a sus familias desde el extranjero, una esperanza nace para el fenómeno migratorio, lograr este acuerdo sería inédito para nuestra historia moderna y un gran, gran motivo para celebrar el mes patrio. Qué triste es ver el descaro al escrutinio de la mirada internacional, saber que los detractores de esta iniciativa bilateral sean los “mexicanos”, aquellos representantes de los intereses de las cámaras empresariales cobijadas por el gobierno en turno, abanderándose en que las políticas laborales internas de nuestro país nos competen solo a nosotros(…) . En México se es emprendedor por necesidad y pocas veces por elección personal, pues ya vemos que los salarios promedio son miserables y no garantizan lo establecido en la Constitución, “hay a quienes les toca bailar con la más fea”, se escucha un dicho que no ha caducado, pues situaciones que representan esta vox populi, encuentran cada vez más su presencia en nuestra sociedad posmoderna. El caso de la atención de diferentes servicios es un ejemplo, entre ellos los jurídicos: pseudo-profesionistas sin sentido ético ni moral, personajes sin escrúpulos que se abanderan de la justicia para darle creces a sus franquicias, dejando en el olvido cualquier intención humana de atender el cumplimiento del derecho solicitado por sus clientes. Admito que no todos los abogados funcionan así, pues los hay peores; aunque también son muy contados los buenos, quizás solo algunos que conozco, ya que en temas de la ley, escasos son los ejemplos de éxito que me he enterado. Ojalá que los 14 mil electricistas que capitalizaron la Cooperativa LF del Centro con 332 millones de pesos provenientes de las “aportaciones voluntarias”, resultado de ceder el monto de sus liquidaciones, puedan aprovechar inteligentemente esos recursos para detonar nuevas oportunidades y que este cambio sirva para superar el trago amargo del despido laboral instruido por Calderón, que los llevo a transitar por los caminos oscuros de la incertidumbre, con fortuna, algunos encontraron la compañía de la perseverancia y, como tal, ser recompensados por ello. Solo nos queda confiar en que los nuevos dirigentes de esta nueva empresa se inspiren en los buenos ejemplos de las prácticas de la cultura organizacional como lo han demostrado la sociedad cooperativa Cruz Azul, Pascual Boing y Tosepantomin, todas empresas de orgullo mexicano en donde el desarrollo humano es una constante gracias a la armonía que existe entre sus relaciones personales y profesionales, pues como dijimos al principio, se busca el bien común sin que este represente actuar con ventaja sobre la necesidad del otro…..Continuará……………

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