Tres meses después de la explosión de un ducto en Tlahuelilpan, Pemex no ha cobrado un seguro contratado con la española Mapfre por 250 millones de dólares, que habría ampliado los apoyos a familiares de las víctimas hasta 333 veces más de lo que recibieron. La póliza vence en junio de 2019 y cubre siniestros como el ocurrido del 18 de enero en ese municipio, donde fallecieron 135 personas y algunas más continúan hospitalizadas en Galveston, Texas. Libre por convicción Independiente de Hidalgo retoma en su edición 3603 un extracto del reportaje que publicó el prestigiado semanario Proceso titulado “Para el caso Tlahuelilpan, Pemex no hizo valer una póliza de seguro”. Dicha omisión habría ahorrado millones de pesos al gobierno del estado y a la federación en apoyos humanitarios. Según Proceso, la cláusula 2.12.2 del contrato prevé ampliamente la cobertura de la póliza en su sección de responsabilidad civil por “actos malintencionados, alborotos populares, vandalismo o sabotaje”, entre otros. ¿Alguien en Petróleos Mexicanos sabía de la existencia de ese seguro? De ser así, ¿por qué no se ha aplicado a falta de dos meses para que expire? ¿Falló la entrega-recepción o hubo encubrimiento de otro gran caso de corrupción en la vapuleada empresa paraestatal? De acuerdo con Proceso, hasta ayer nadie en comunicación social de Pemex había dado respuesta a la explicación que solicitó el propio semanario sobre los motivos por los que no se reclamó el seguro. La gente del gobierno del estado no estará nada contenta con esa omisión y con toda seguridad será la primera instancia en solicitar una explicación, pues se erogaron recursos no programados. Aunque de alguna manera la emergencia debía atenderse. En el gobierno de la República no cabe la corrupción, eso dicta el discurso oficial, sin embargo, ese caso parece más un error de primaria para los recientes inquilinos de Palacio Nacional. Una omisión que no solo afectó a las víctimas, también a las arcas de la propia federación. La respuesta para atender la emergencia fue acertada, lo cierto es que desde aquel fatídico 18 de enero la transparencia no ha sido una de las mejores virtudes de las autoridades. Basta recordar los 100 mil dólares que donó el gobierno de China para apoyar a Tlahuelilpan y que presuntamente terminaron en apoyos para las víctimas trasladadas a Galveston. Deficiencias en los padrones de programas sociales y presupuesto estatal etiquetado para proyectos productivos que no han aterrizado. A nadie le queda duda de que a tres meses, la tragedia dejó de ser prioridad. De filón. La buena noticia es que el precio de la gasolina Magna, la de mayor uso en el país, tuvo una ligera baja; la mala, es que ese milagrito ocurrió solo en algunas estaciones de servicio capitalinas.

Comentarios