Recientemente el ayuntamiento de Pachuca informó que 90 mil baches adornan las calles de la ciudad, para atenderlos aplicará un ambicioso programa de austeridad que incluye reducción de gastos de operación. Horas después la Secretaría de Obras Públicas y Ordenamiento Territorial (SOPOT) ofreció ayuda al gobierno de la capital, como si se tratará de una acción misericordiosa, para atender el problema de las vialidades sobre todo en bulevares. Habrá que recordar al titular de esa dependencia Ventura Meneses Arrieta que más que una ayuda, es obligación legal de la SOPOT atender los desperfectos sobre la carpeta asfáltica de las avenidas que cruzan, en este caso, la Bella Airosa. En los últimos tres años Obras Públicas aplicó más de 70 millones de pesos en la rehabilitación de vialidades, caso específico de los baches en la Zona Metropolitana de Pachuca, donde hoy vuelven a afectar gran parte de las demarcaciones. En 2014 la SOPOT licitó una bolsa de 60 millones de pesos para bacheo con tecnología Green Patcher; ahora que observamos los espantosos hoyancos en las calles deja mucho que desear la calidad de los trabajos. Pero el punto central de este espacio editorial es preguntar a Obras Públicas y Ordenamiento Territorial dónde quedó el fondo para bacheo etiquetado en el presupuesto de la dirección de conservación de carreteras. Otra duda que surge es el efectivo trabajo de los laboratorios móviles de la contraloría del gobierno del estado, que se supone vigilan la calidad de los materiales aplicados en las distintas obras que se ejecutan en la entidad. Por qué decimos lo anterior, porque al parecer la tecnología Green Patcher, aplicada en países como Estados Unidos y Reino Unido, sirvió para dos cosas y los 70 millones de pesos invertidos en 2013, 2014 y 2016 también. Por lo anterior, la ayuda que ofrece la SOPOT no es per se una dichosa concesión, sino una obligación etiquetada en su jugoso presupuesto. Habrá que rascarle un poco a las arcas y seguramente encontrarán un fondo antibacheo para los municipios donde hoy gobierna la oposición. De filón. Otro intento de linchamiento ocurrió ayer, ahora en Acatlán, tres días después de que un hecho similar tuvo lugar en Mixquiahuala. Definitivamente cuando se pierde la confianza en las autoridades la anarquía es la máxima soberana.

Comentarios