Una verdad del siglo XX y de todos los tiempos es que “la información es poder”. Lo creamos o no, estar al día de las noticias nos da pautas de pensamiento y acción. Se dice que México como país no se distingue por ser adepto a estar informado. En estudios de comunicación se denuncia que los monopolios que existen en materia de medios en el país han perjudicado y perjudican el criterio de la ciudadanía, pues hemos quedado a expensas de una sola forma de mirar y decir.

Un diagnóstico oficial y de importancia innegable es la encuesta nacional de consumo de contenidos audiovisuales del Instituto Federal de Telecomunicaciones, que presenta datos generales y por estado en varios rubros que tienen relación con las telecomunicaciones y las audiencias.

En cuanto al consumo de noticias, este portal nos dice que la media nacional es de 85 por ciento y que en el caso de Hidalgo, este porcentaje es superior: 90 por ciento.

Hasta aquí podríamos decir que la sociedad hidalguense es una comunidad informada, pero la realidad está en dónde nos informamos y aquí las cifras no mienten: noticieros de Televisa (51 por ciento) y Azteca Uno-Azteca 7 (42 por ciento y 7 por ciento, respectivamente). Es decir, somos presas de las miradas comerciales e interesadas de los monopolios mexicanos que han hecho de la televisión un escaparate de venta, donde lo que privilegia es el show. Informar y formar están lejos de su trayectoria y de su ética. Producen televisión “para jodidos”, como lo expresó su dueño y fundador Emilio Azcárraga Milmo, quien asumió que su labor era “entretener” y “hacer olvidar” la realidad: “México es de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa gente y sacarla de su triste realidad y su futuro difícil.”

En esta perspectiva nació, creció y se desarrolló la televisión mexicana, de ahí que sea difícil encontrar ofertas que se separen de esta sentencia y nos hemos educado en la noticia sin contexto, sin análisis y con la imagen escandalosa de muchos de los sucesos que se dan en el día a día.

Si bien antes de los ochenta solo era la mirada Televisa, luego se sumo Azteca, pero no hubo ni hay diferencia, ni competencia por mejores contenidos, antes más bien parece que compiten por los peores ángulos de la cotidianidad y de las noticias. De hecho Azteca inauguró un lenguaje más coloquial y florido para dar noticias y se aderezó esta “envoltura” con un porcentaje mayor de imágenes que debían reforzar el escándalo y el escarnio. Esta fórmula que apela a la atención morbosa no solo captó más audiencia sino que poco a poco fue marcando pauta para el resto de los medios asumiera esta tónica en su información: menos contexto, análisis o crítica, más imágenes morbosas y frases amarillistas.

El contrapeso, que es el texto escrito, es decir, los diarios en la sola cifra de consumo dan idea sobre qué lado se inclina la balanza: El Sol de Hidalgo acapara el 45 por ciento de los lectores, esto es, menos de la mitad pero no sería de preocuparse sino fuera porque justamente la línea editorial de este periódico es de escándalo y morbo.

Si no es la televisión, ni los diarios el espacio para estar bien informado queda la alternativa de la web, donde se dice que está todo, donde no hay barreras, ni distingos, la promesa de la nueva era. Entonces la quimera se desvanece: Facebook, una red social, es donde el 15 por ciento de la población se informa. No es despreciable pero desalentador porque ni la radio, ni la televisión de paga logran competir ni hacer contrapeso.

Este escenario habla de nuestra conciencia y nuestras posibilidades de cambio, tan necesario en estos días en los que se han instalado la inseguridad social y la violencia contra las mujeres. Datos y cifras de punto de arranque para pensar y demandar en nuevas políticas de medios públicos. La tarea está, solo habrá que hacerla.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.