El mundo de la literatura es extraordinario, ya que por medio de ese maravilloso arte se demuestran pensamientos, creencias e ideas que vienen indiscutiblemente del alma y mente del ser humano, que por ese medio desean transmitir al lector un sentimiento. Pero, ¿qué es la literatura? Para el filósofo e historiador Tzvetan Todorov “la literatura es un medio de tomar posición frente a los valores de la sociedad; digamos de una vez que es ideología. Toda literatura ha sido siempre ambos: arte e ideología”.

Hoy se habla de una mujer valiente que luchó intensamente por la protección de los derechos raciales y el feminismo. Así mismo, dedicó su vida al mundo del arte en la expresión escrita y hablada, ella es Dorys May Tayler, quien nació el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, Irán, su padre Alfred Tayler fue capitán del Ejército británico, quien a consecuencia de las batallas en las que participó, perdió una pierna. Emily fue una de las enfermeras que lo atendió, de ahí surgió el amor entre ellos y tiempo después tuvieron a Doris; cuando ella cumplió seis años, la familia se trasladó a Rhodesia, un estado no reconocido que existió al sur de África.

Ese cambio tan radical fue complicado para Doris, por llegar a un lugar desconocido con nuevas costumbres y clima variado como el de África. Sus estudios académicos los realizó en diferentes escuelas de Salisbury, pero a los 14 años renunció al colegio de monjas donde se encontraba estudiando, desistió debido al ambiente extremadamente riguroso que se vivía ahí, pero, sin olvidar que sus padres tenían ideales con los que Doris no estaba de acuerdo. Un año después consiguió trabajo de niñera, pero jamás dejó su amor por el estudio, porque continuó su aprendizaje de forma autodidáctica.

La literatura era una de las cosas que más amaba, y soñaba que algún día sus obras podrían llegar a ser reconocidas mundialmente. Cuando tenía 18 años, se mudó a Salisbury, Inglaterra, allí trabajó de telefonista y meses después contrajo matrimonio por primera ocasión con Frank Charles Wilson, un funcionario con quien tuvo sus dos hijos John y Jean. Tiempo después la pareja se separó, y en 1944 Doris se casó por segunda ocasión con Gottfried Lessing, un alemán adinerado con quien tuvo a Peter, su tercer y último hijo. A Doris le fue difícil adaptarse al matrimonio y al trabajo y a todo aquello que implicaba ser madre de tres hijos trabajando, así que, tomó la decisión de dejarlo todo y se mudó a Londres, llevándose solo al pequeño Peter. John y Lean se quedaron a cargo de su padre.

La experiencia en África fue algo que recordaría toda su vida, a pesar de lo difícil que fue vivir ahí, le tenía un gran amor y respeto, sobre todo a la tierra que la vio crecer.

Esa experiencia adquirida haría que muchas de sus obras quedaran plasmadas en sus escritos inspirados por las historias vividas en ese hermoso lugar. “En 1950 ya había publicado Canta la hierba, novela que tuvo buena acogida acerca de la vida en África, a través de la cual se opone a la política racial por muchos años, en los que el tema no era bien recibido en Inglaterra” (Biografías y vidas). Esa fue una de sus obras reconocidas. A partir de ello, continuó escribiendo y participando en eventos del partido comunista. Denunció diversas faltas cometidas por el sistema político y social desarrollado en la República de Sudáfrica, eso provocó que le prohibieran la entrada al lugar que más amaba y que la vio crecer.

Se volvió una escritora apreciada por muchas personas, pero en 1962 la obra Cuaderno dorado logró posicionar a Doris como una de las mejores escritoras de su tiempo… “La trama, de un marcado cariz autobiográfico, gira en torno a tres temas clásicos: la necesidad de tomar un interés activo en temas políticos, la psicología de la mujer madura y el conflicto generacional” (Biografías y vidas).

En dicha obra relató sus historias de vida sirviendo como guía para los movimientos feministas que se realizaban en ese año, también escribió muchas de sus experiencias con mujeres que habían pasado por situaciones difíciles, así como de los conflictos que tuvo al desempeñarse como novelista.

“Mantener una opinión disidente, siendo parte de un grupo, es la cosa más difícil del mundo”: ese podía ser el tema central de Las cárceles que elegimos (Lumen), de Doris Lessing (Persia, actual Irán. 1919-Londres, 2013).

Su trabajo, esfuerzo, entrega y pasión por las letras la llevaron a consagrar su sueño de toda la vida, ser leída por miles de personas de la cuales en su mayoría daban críticas positivas, y de esa forma fue galardonada con diversos premios de literatura. El día más importante llegaría en 2007, a los 88 años, Doris recibió uno de los reconocimientos más prestigiosos del mundo dedicados a las letras: el premio Nobel de Literatura, siendo así la mujer 11 en recibirlo. “A pesar de ser entonces una escritora octogenaria, aún tendría tiempo de escribir varias obras más. Su última novela Alfred y Emily, un homenaje a sus propios padres” (Ferrer, 2015).

A la edad de 93 años, Doris Lessing falleció en Londres, un 17 de noviembre de 2013.

Fue una escritora dedicada, pero de carácter temperamental en cuanto a su forma de escribir e increíble narradora, destacada entre los autores más irrefutables del siglo XX, lo que la llevó a ganar reconocidos honores. Algunos de los premios recibidos en vida fueron: premio Nobel de Literatura, 2007; premio Princesa de Asturias de las Letras, 2001; premio Somerset Maugham; premio Austriaco de Literatura Europea; premio Médicis Extranjero, 1976; The Gold Coronet; Orden de los Compañeros de Honor; Shakespeare Prize, 1982; Order of Mapungubwe; Gri, entre otros. En cuanto a sus obras, Shikasta, El cuaderno dorado, La grieta, El quinto hijo, De nuevo, El amor, Gatos ilustres, Cuentos europeos, Diario de una buena vecina, etcétera.

Cabe mencionar que en sus escritos y comentarios, protegió el individualismo y hace crítica al sectarismo, la corrección política y el dogmatismo.

“El talento es algo bastante corriente. No escasea la inteligencia, sino la constancia.

“Reconsideras tu vida conforme la vas viviendo, de la misma forma que si estuvieras escalando una montaña y continuamente vieras los mismos paisajes desde distintos puntos de vista” Doris Lessing “El día que la mujer pueda amar con su fuerza y no con su debilidad, no para huir de sí misma, sino para encontrarse, no para renunciar, sino para afirmarse…, entonces el amor sería una fuente de vida y no un mortal peligro.


Simone de Beauvoir

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