Son pachuqueños, cantantes y tocan la guitarra. Están más que satisfechos de lo que han obtenido en su joven existencia

Pachuca.- Simón y Raúl Hernández son hermanos pachuqueños y desde hace años comparten un gusto: la música. Los dos son cantantes, los dos tocan guitarra. Los dos están más que satisfechos de lo que han obtenido en su todavía joven existencia.

El primero, Simón, es parte de la Sonora Santanera. A sus 33 años, animoso, tranquilo, sin excesos ni protagonismos, reveló: “Quien me inició fue Raúl. Nunca pensé que, a través de sus repetidas fraternales instancias, me iba a trazar una vida diferente como la de ahora, hoy, en este presente, y la que aspiro que sea para siempre.

“Vivíamos en Parque de Poblamiento. Estuve en el kínder Leopoldo Ruiz, los primeros años de primaria en la Pedro María Anaya y después en secundaria en la Emilio Carranza. Luego ingresé a la secundaria técnica 38.

“Mi papá, Simón Hernández, nos enseñó a afinar la guitarra. Por ahí empezó todo. Poco después Raúl, quien forma parte del trío Los Príncipes, me dijo que debía saber de los requintos y me mostró cómo. Yo tenía 10 años. Me resistía, pero me reiteraba ‘no te estoy preguntando’. Y como en la escuela, pues a aprender.”

Son parte de una familia de cinco hermanos y aceptaron que hicieron clic con la música.

Los buenos recuerdos

De entonces, Raúl habló de los conciertos de tríos en el teatro San Francisco, de su relación con Enrique Ángeles, muy estimado y quien era muy conocido por el sobrenombre el Frutas, así como David y Los Soberanos, Los Tres Reyes, Los Santos y don José Guadalupe Marines, un hombre de radio y conocedor de aquel romanticismo.

Coincidieron los hermanos Hernández: “Y nos enfermamos de este buen mal. Éramos líricos de oído. Empezamos a copiar a todos los tríos. Hicimos amistad con Francisco Escamilla, fundador
de Los Dandys.

“Insistía, ‘así se hacen las voces’. Y asimismo, ‘no solo tocar bien acompañados de una buena imagen; el estilo, la música en sí’.”

Raúl, hoy de 37 años, conoció a Los Tecolines y a Raúl Puente, hermano de Gilberto Puente de Los Tres Reyes.

Otro paso fue que formaron un trío, pero sin nombre. “Puente nos preguntó: ‘¿Cómo se llaman?’ A lo que respondí ¿y por qué no Los Príncipes? Y estuvieron con nosotros Ulises Meneses y Haley Montiel”.

Aclaró Raúl: “Los Príncipes Trío, porque son tres voces como concepto”. Debutaron en conciertos que organizaba el Frutas, “nos dejaban tocar dos o tres canciones”.

Participaron en concursos de canto. Raúl, estatal, y Simón dos estatales y un nacional, en Zacatecas.

Escamilla, impulsor

Enfatizaron que Alberto Escamilla, quien era director del Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS), siempre los estimuló.

Simón logró una licenciatura en música, mientras su hermano se inclinó por ingeniería industrial.

Raúl es igualmente compositor. Su primer éxito fue “Tú de qué vas”.

Refirió: “Sonó en la B Grande y El Fonógrafo. En 2008 Los Príncipes se proyectaron”.

Hay un disco que grabaron con Carlos Cuevas y fincaron una buena amistad.

Aquí entró la Sonora Santanera.

Colorado, identidad

Fue Simón quien abundó. “Sergio Celada fue de los iniciadores. Quien le dio identidad nacional e internacional fue Carlos Colorado Vera, un músico, compositor y arreglista, además de trompetista. Nació en 1935 en Sánchez Magallanes, Tabasco, de donde emigró a la Ciudad de México para estudiar trompeta clásica en la Escuela de Iniciación Artística de Bellas Artes.

Hechos públicos revelaron que en la escuela conoció a David Quiroz, Josué Ramos Ernesto Domínguez y Andrés Terrones. Ese último tenía relación amistosa con Juan Bustos
y Silvestre Mercado.

Andrés y Juan ya habían actuado en un trío denominado Los Zorritos. Al poco tiempo se les unió Sergio Celada y su primo Armando Espinoza –primo del suegro de Colorado Vera, Vicente Almazán Espinoza– procedentes del son musical Blanco y Negro, en donde ambos eran percusionistas, y el guitarrista chino mexicano William Chiu, que a los pocos años fue sustituido por Héctor Aguilar.

El gusto por la música los llevó a crear una agrupación. En mayo de 1955 formaron la Tropical Santanera, que se deriva del lugar de nacimiento de su líder fundador, Carlos Colorado: Barra de Santana, hoy Sánchez Magallanes, Tabasco.

Comenzaron a tocar en las inmediaciones de la colonia Valle Gómez, de la Ciudad de México, donde Colorado Vera conoció a Vicente Almazán Espinoza, padre de su futura esposa Yolanda Almazán.

Su fama se esparció y en 1959 decidieron concursar en el programa televisivo “Arte y destreza”, donde quedaron en quinto lugar después de varias eliminatorias, lo que provocó el desanimo en el grupo y la salida de Ernesto Domínguez, quien fue sustituido después por Rodolfo Montiel.

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Palillo y el nombre

Tras algunos meses de inactividad, el empresario, cómico y carpero mexicano Jesús Martínez Palillo los invitó a presentarse en el teatro Follies Berger para actuar como grupo de acompañamiento.

Palillo decidió rebautizarlos con el nombre que los haría famosos: La Sonora Santanera. Los cantantes fueron Juan Bustos, Silvestre Mercado y Andrés Terrones, posteriormente ingresó José Bustos.

Además, José de Jesús Hinojosa, compositor y director artístico, los invitó para grabar unas maquetas para la disquera CBS Columbia y agregó al pianista Antonio Casas.

En abril de 1960 fue lanzado como sencillo su más famoso tema “La boa”, compuesta por el cantante y actor yucateco Carlos Lico. La canción fue un hit nacional y otros temas estuvieron en las principales radiodifusoras, con arreglos novedosos de Carlos Colorado.

Muy recordados de ese entonces son “Los aretes de la luna”, “Cobarde y mentirosa”, “Jugueteando a ritmo”, “Ya te conocí”, “Carita de palo” y “Luces de Nueva York”.

El sentido deceso

Cuando se dirigían a cumplir una presentación en Aguascalientes, dentro del programa de la Feria de San Marcos, el 25 de abril de 1986, cerca de la colonia Jardines de La Hacienda, en Cuautitlán Izcalli, Estado de México, en el kilómetro 39 de la carretera México-Querétaro, el autobús del conjunto fue impactado por el vagón de una pipa de gas, lo que provocó una aparatosa volcadura.

Dentro del vehículo falleció de manera instantánea Carlos Colorado, debido a politraumatismos craneales.

Otros integrantes, como Juan y Silvestre, también resultaron heridos, el resto prácticamente ilesos, con heridas menores. El conjunto perdió al constructor, artífice de su éxito.

Sonia López

A fines de 1961, contratados para amenizar una fiesta escolar, Sonia López, una estudiante de secundaria, nacida el 11 de enero de 1946, solicitó cantar con la agrupación. Carlos Colorado se impresionó por la tesitura de su voz y la incorporó.

Provista de temas de diversos compositores tropicales grabó en 1962 con la Sonora el Álbum azul. Casi todas las canciones fueron éxitos. Ramón Alfredo Novelo, locutor de Radio AI, le aplicó el apodo de Chamaca de oro.

En 1963 abandonó la agrupación para incursionar como solista, pero sin convencer tanto al público que la había identificado con la Santanera.

Sus grandes interpretaciones se recuerdan: “El ladrón”, “Corazón de acero”, “Por un puñado de oro”, “Semana de amor”, “El nido”, “Por una cosa”, “Voy gritando por la calle” y “Ave de paso”.

La esposa de Colorado Vera integró un nuevo grupo: La Única Internacional Sonora Santanera. El 5 abril llegará a 65 años de existencia.

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Cercana la década

“Estoy por cumplir una década formando parte”, cuenta Simón. “Hemos viajado por todo el país y por otros. Soy intérprete. Somos muy unidos y respetuosos con lo que ha significado. Es un orgullo ser parte de ella y, al tiempo, parte de un compromiso de siempre dar todo nuestro mejor esfuerzo, hacerlo con el corazón”.

Aludió a sus éxitos e hizo referencia al tema “Perfume de gardenia”.

“En varias ocasiones han alternado con figuras del espectáculo en México”. Medita brevemente para citar nombres. “Julio Alemán, María Victoria, Tongolele, Aracely Arámbula, Andrés García”.

El joven pachuqueño ha mantenido hasta tres años de gira con la agrupación.

“A través de Sony Music se produjo el disco Grandes éxitos de las sonoras, con la más grande, La Sonora Santanera.

Por su parte, su hermano siguió con el trío. Apenas, el 14 de febrero tocaron en Pachuca.

“En la película Coco la musicalización fue de Los Príncipes. Se estrenó en 2017 y se proyectó, bien lo digo, en todo el mundo.”

Simón es más que generoso en sus expresiones. “Creo que sí hay buenos cantantes, excelentes, pero no les brindan oportunidades”.

Raúl terció. “No atemoriza el futuro. Trabajamos para dejar una huella que perdure. Unidos formamos una asociación civil Cultural Artística y Musical de Hidalgo. Son alrededor de 150, 200, los agremiados”.

Ya alguna vez La Sonora y Los Príncipes compartieron un escenario.

Simón lo mantiene presente. “Más de 20 mil personas. Fue en un festival de la radio. Por eso insistimos en que el pasado nos llevó a tomar buenas decisiones”.

La Santanera ha obtenido dos Gramys latinos y una nominación al americano. Y en el llamado Paseo de las Estrellas ya está incluida la estrella del grupo.

No atemoriza el futuro. Trabajamos para dejar una huella que perdure

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