En esta ocasión conoceremos a un oficiante de artes oscuras, eso no significa que sea malo, pero tampoco bueno, es algo mejor. Un dramaturgo de apellido Galaviz, oriundo de Guasave, Sinaloa. Licenciado en artes escénicas por la Universidad de Guadalajara de 2007 a 2012, encontró su más grande pasión cuando asistió a un taller de teatro en la prepa y descubrió desde entonces el disfrute de crear realidades.

Para Fernando la corporalidad es su lenguaje; disfruta de ver películas porque eso le permite reforzar su formación actoral, afirma que “todos los artistas deben mostrar su voz, su discurso”.

Las principales temáticas que tejen los hilos de sus creaciones actorales son muerte, orígenes de la violencia. Su obra más representativa, Me llaman Rojo, es una obra muy personal, y compartió en exclusiva para este espacio que “cada obra guarda el momento en el que vive”.

Sus principales influencias dramáticas no pertenecen a lecturas de dramaturgos contemporáneos, más bien a Saramago. Su trabajo actual transita en una adaptación muy libre del clásico Diario de un loco, catalogado como uno de los 100 mejores de todos los tiempos del Club de los Libros de Noruega, obra escrita por el ruso Nikolái Gógol, muestra un realismo social, con toques de comedia, sátira y humor negro que trata de un funcionario burócrata humillado que experimenta trastornos eróticos y demenciales.

Otro proyecto que desarrolla es sobre la violencia de género; en ella se presentan distintas masculinidades, el eje de este trabajo tiene que ver con la “ruptura de las masculinidades”, donde los personajes que evoca van de chef, abogado y artista.

Uno de sus secretos para escribir dramaturgia es que él va escribiendo en función de sus necesidades críticas, su ambición está en lo que quiere decir.

–¿Cuál fue el mayor reto al que te enfrentaste en tu formación?
–Convivir con teatreros, es de lo más aburrido en los festivales, destinos de profesión durante el periodo de 2012 a 2014.

De 2014 a 2016 saltó a nuevas posibilidades en la escena. Para nuestros estimados lectores comparte sus principales hallazgos en las distintas exploraciones creativas en la dirección, actuación y escritura que ha transitado. “Somos responsables de lo que se diga, por ello, debe haber consciencia en lo que se dice”, “quién dijo que estudiar artes escénicas será fácil y vivir gracias ellas un reto aún mayor”, “atreverse a ser honesto con lo que se vive y se piensa, de eso está hecha la dramaturgia; de nosotros mismos”.

Su trayecto profesional, en la primera fase, se enfocó en dirección de 2007 a 2012. Trabajo actoral de 2012 en adelante.

En diciembre de 2016 obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia “Wilberto Cantón”, por su trabajo Los hombres que miran hacia el norte, galardón otorgado por el gobierno de Yucatán; su trabajo fue realizado gracias a la beca Focaem, similar al Foecah de nuestro estado y uno más de los programas culturales de beneficio a la sociedad hidalguense aniquilados por la actual administración.

El Taller de dramaturgia fue impartido en las instalaciones de Casa Encantada, en nuestra ciudad capital desde el 15 de junio, con una duración de ocho sesiones presenciales de tres horas y 12 horas de asesoría virtual para el desarrollo de los textos de cada uno de los participantes; mismo que terminará este domingo 29 de septiembre.

Desea con júbilo regresar a nuestro estado para ver en escena los trabajos. Los puentes creativos entre Toluca e Hidalgo se fortalecen gracias al esfuerzo de los artistas y promotores culturales independientes que, responsables de su profesión, buscan siempre la continua formación y capacitación para entregar al público lo mejor de su ejercicio profesional.

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