Ayer fueron seleccionados los integrantes del comité de participación ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción de Hidalgo (SEAH). Después de un largo proceso de auscultación, se llegó a una lista de ciudadanos que, se supone, tienen un perfil intachable, sin compromiso alguno con la administración pública estatal, pues su tarea será denunciar ante el fiscal Ricardo Baños González posibles actos de corrupción o conflictos de interés. Este diario siguió con atención el proceso y afortunadamente quedaron fuera personajes con cercanía al gobierno en turno, como fue el caso de Juan Manuel Batres, quien a pesar de ser esposo de la secretaria del Trabajo y Previsión Social María de los Ángeles Eguiluz, y además participar como contratista del Ejecutivo estatal, pretendía un lugar en el comité de participación. Esto, no obstante, no implica que la ciudadanía deba extender un cheque en blanco a quienes fueron electos. Quedan dudas, por ejemplo, de la elección de Rocío Moncada Mahuem como presidenta del comité de participación ciudadana, cuando en su exposición de motivos, disponible en la página web de la comisión de selección, se puede leer una equivocación que parece simple pero que refleja falta de rigor. En sus argumentos, Moncada defendió querer llegar al “comité de selección del comité de participación ciudadana del estado de Hidalgo”, cuando el proceso en el que participó solo buscaba conformar el comité de participación. ¿Dislate, descuido? Lo que sea, se trata de un detalle que habla de falta de cuidado, cualidad que se supone, debe tener muy bien desarrollada, sobre todo si será la presidenta. Estaremos atentos, por supuesto, a su desempeño. De filón. Nada mal para el gobierno estatal: resulta que en las primeras dos semanas del programa Reemplacamiento 2018, la Secretaría de Finanzas recaudó más de 49 millones de pesos, derivado de 37 mil trámites vehiculares.

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