Los tambores de la guerra ya se dejaron escuchar, la economía se orienta a la producción de armas, los recortes presupuestales rumbo allá se dirigen, inversión en la producción y venta de armas, antes que la eliminación de los rezagos en la desigualdad y en el combate al hambre.
La génesis de los conflictos que están llevando a la humanidad a la tercera Guerra Mundial están en la historia misma; en la actualidad se inicia con la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos (EU), considerado por Noam Chomsky como el Estado terrorista número uno en el mundo; el proceso electoral de Trump fue más oscuro que un hoyo negro, algo así como el alma de los Duarte y de Peña Nieto juntos, porque no ganaron los que votaron, sino los que contaron los votos.
En el gabinete de Trump prevalecen dos visiones, la de los militares y la de los grandes empresarios transnacionales, para ellos guerra es negocio y apropiación de recursos naturales, por algo Trump nombró a su hija Ivanka y a su esposo Jared Kushner como asesores principales de la Casa Blanca, creando la Unidad de Innovación de América, una agencia de espionaje que se ubica arriba de la CIA.
El siguiente paso fue anunciar el incremento en 10 por ciento al gasto militar equivalente a 54 mil millones de dólares adicionales a los 700 mil millones de dólares que ejerce, y aumentar 7 por ciento en seguridad nacional, reduciendo en 31 por ciento el presupuesto a la Agencia de Protección Ambiental, recortando también en 21 por ciento el del Departamento de Agricultura, 18 por ciento al Departamento de Salud y Servicios Humanos, 6 por ciento al Departamento de Energía, incluyendo a la NASA en uno por ciento.
Trump ordenó el ataque a Siria, con el pretexto de que su presidente Bashar al Asad utilizó armas químicas contra los rebeldes, un motivo tan irreal como el de las armas de exterminación masiva de Iraq que le valió ser invadido.
Ese ataque norteamericano es considerado, por especialistas internacionales, sin sustento fáctico ni legal, en un contexto estratégico, por el alto riesgo mutuo, dado los despliegues tácticos de EU y del OTAN cerca de Rusia y China.
La ofensiva estadunidense, junto a la agresión a Afganistán, cuyo costo fue muy alto, está propiciando la integración de cuatro escenarios bélicos: Afganistán-Paquistán, Irak, Palestina y Libia. Pudiéndose constituir en el escenario de la tercera Guerra Mundial, completándose con las tensiones y amenazas entre EU y Corea del Norte, donde Rusia y China no solo no están al margen, sino que ya están desplazando sus fuerzas militares.
Tres aspectos hay que considerar en la situación mundial que prevalece, primero habrá que valorar los efectos desastrosos que provocaría una guerra nuclear, como la extinción masiva de especies y el impacto instantáneo en el calentamiento global antropogénico, poniendo en alto riesgo la existencia de la humanidad, según lo expresado por el boletín de Ciencia Nuclear.
El segundo aspecto a considerar es la revaloración de la ciencia económica como soporte del capitalismo, lo cual “no es economía sino poder”, como lo expresara Abdullah Öcallan en su obra La civilización capitalista que resulta una crítica formal al economicismo mismo que considera como una de las peores plagas intelectuales, porque es consecuencia directa del poder militar y político, ejercido por las monarquías, cuya esencia es la dictadura, para usurpar los valores sociales, hasta convertirse en la formación social dominante a partir del siglo XVI, las invasiones y conquistas de la época colonialista, son evidencia de la acumulación originaria del capital, la cual fue resultado del sometimiento político y del saqueo de los territorios conquistados y colonizados.
La teoría económica representa el carácter especulativo del capitalismo, es poder que se impone con las armas, es un monopolio de poder que confisca el plusvalor y los excedentes, por eso en la actualidad quien domina el conocimiento a través de la propiedad intelectual, domina los mercados, y quien domina los mercados, domina a las naciones. ¿Quién domina nuestros mercados de alimentos y del agua como el de los energéticos? Las transnacionales.
El tercer aspecto se refiere a la hambruna que existe y se agudizará; según la FAO, cerca de 70 mil personas mueren diariamente por inanición, el riesgo de muertes masivas por hambruna superará las 260 mil que se registraron en 2011 en el Cuerno de África, Nigeria, Sudan del Sur y Yemen, el riesgo de su extensión hacia las naciones latinoamericanas es latente.
El mundo encabezado por los dirigentes capitalistas ha entrado en una fase cuyo rostro no solo es difuso, sino contradictorio e incongruente. Las guerras son el peor de los rostros.
Entre tanto, los mexicanos libramos una guerra contra la corrupción, la criminalidad y la falsedad gubernamental, cuyos dirigentes han hecho de la función pública su fuente de enriquecimiento ilegal, en cambio no le dan importancia al desarrollo tecnológico y a la innovación, ¿cómo garantizar seguridad alimentaria sin que nuestras pymes y pequeños productores agrícolas sean innovadores y competitivos? ¿Cómo enfrentaremos la complejidad mundial?

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