• Decisiones aldeanas, riesgos financieros
  • Crecimiento… ¡menor al de Peña!

La economía nada sabe de encuestas de popularidad ni de frasecitas chabacanas. Se mide bajo parámetros más profundos. A los inversionistas y capitales solamente les interesa una condición: la certidumbre a su inversión. Y esa –hoy por hoy–, no la está generando el gobierno de López Obrador.

A casi 100 días del nuevo gobierno, algunas señales son más que preocupantes:
La política aldeana de AMLO: no asistir al Foro Económico Mundial de Davos fue un error mayúsculo, al perder el nuevo presidente mexicano una oportunidad de oro para enviar al mundo el mensaje de que en México se combatirá, ahora sí, la corrupción, y que será un país confiable para invertir. Era su presentación mundial y generaba expectativa. Pero AMLO –un político con tintes estatistas al estilo echeverrista y lopezportillista de la década de 1970– prefirió refugiarse en la comodidad de la conferencia matutina en lugar de posicionar al vapuleado México en el prestigiado foro. Lástima.

Y más decisiones erróneas. La cancelación del NAIM Texcoco sigue pesando: esta semana se pagaron 34 mil millones de pesos para liquidar la Fibra E, recursos que salieron de los bolsillos de todos por una obra cancelada; su estrategia reprobada y rechazada para revitalizar a Pemex y sacarlo del agujero en el que, efectivamente, lo metieron los anteriores gobiernos, pero tarea en la cual la administración de AMLO no ha sabido ni podido atender con eficacia; su abierto desprecio por los indicadores financieros a la baja; su descalificación para con las calificadoras internacionales (alguien debería decirle a AMLO que Standard & Poor’s y Fitch Ratings se encargan de medir la confianza crediticia de países y de empresas, más no de investigar o castigar la corrupción); la ausencia de un plan nacional de fomento a la producción, inversión y generación de empleos; la falta de apoyo a las pequeñas y medianas empresas, pero, sobre todo, el desdén de alto riesgo a todas las alertas emitidas por los indicadores financieros, que están llevando al país a una suerte de aislamiento económico, donde el presidente piensa que gobernar consiste en regalar dinero.

Y sobre este último punto, tenemos un problema mayor. Qué bueno que se apoya a los adultos mayores, a las madres solteras, a los ninis. Bien por ello. Empero, el conflicto radica en que se está obsequiando dinero, pero no se está generando dinero. Es como solventar los gastos familiares con una tarjeta de crédito, y no liquidar mensualmente lo gastado. Llegará el momento en el que la deuda se desborde y llegue la crisis económica. Es una película que hemos visto varias veces.

“Vamos muy bien… el país está creciendo. Estamos bien y de buenas. Como México no hay dos”, dice AMLO en entrevista banquetera. Pero no ofrece cifras, estudios o parámetros sólidos de su gobierno. Tan solo frases chabacanas. El secretario de Hacienda y la de Economía no pesan ni informan. Intrascendentes. Muchas palabras y poca información confiable.

Y en economía, como en la vida, los espacios se llenan.

Sin filias ni fobias, sin crucifixiones o fanatismos, echemos un vistazo a las cifras contundentes, irrebatibles y preocupantes:
–S&P baja la perspectiva de calificación a México. Pasa de estable a negativa.

–S&P también reduce la perspectiva crediticia de Pemex, Comisión Federal de Electricidad y de 77 instituciones financieras. Negativa. Preocupación por las políticas energéticas del nuevo gobierno.

–Se confirma la desaceleración económica “y la recesión toca la puerta”, diagnosticó el 26 de febrero el portal Arena Pública, dirigido por Samuel García, periodista especializado y confiable en materia financiera.

–El plan de AMLO para Pemex y CFE no cuaja en tres meses y causa castigos. (Sin Embargo Mx-5/Marzo/2019/-Efrén Flores).

–Inversionistas comienzan a hacer líquido su dinero para poder sacarlo del país. Se advierte de posible fuga de capitales ante representantes de Hacienda y de Banxico, alerta el periodista Mario Maldonado en su columna del pasado lunes en El Universal.

–En su informe trimestral, el Banco de México estableció un crecimiento promedio para México de 1.6 por ciento en 2019, menor, inclusive, al raquítico 2 por ciento que registró el sexenio de Enrique Peña Nieto.

–En enero, los ingresos públicos totales ascendieron a 447 mil 959 millones de pesos, un monto 7.5 por ciento inferior al mismo mes de 2018, informó la Secretaría de Hacienda. Es la reducción más fuerte de los últimos 10 años.

–Ingresos petroleros: menos 52.3 por ciento.

–IVA: menos 12.3 por ciento.

–Empeora producción de Pemex durante enero, al producir un millón 623 mil barriles de petróleo diarios, un 15 por ciento menos respecto al mismo mes de 2018. Es la cifra más baja desde 1990.

Allí están las cifras. Preocupantes. Calificación crediticia negativa. Posible salida de capitales. Recesión a la vista. Desplome tanto en los ingresos como en la producción petrolera.

No las ven quienes no las quieren ver.

“Los ajustes sobre la perspectiva crediticia de México y Pemex por parte de Standard & Poor’s y Fitch Ratings, alertan sobre la posibilidad de una baja en sus calificaciones, lo que puede generar una salida de capitales y la depreciación del tipo de cambio”, alerta la economista en jefe del Banco Base, Gabriela Siller.

Allí están prendidas las luces rojas sobre el tablero de la economía.

El dinero no tiene patria ni palabra de honor. Se aprieta un botón y los capitales se van.

¡Mucho cuidado!

Twitter @_martinmoreno
Facebook / Martin Moreno

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