Alma González

Pachuca.- El género regional mexicano es visto en otros lugares como un sello particular que identifica a nuestro país y es parte de la cultura popular. Esas canciones que en antaño interpretaban cantantes de la talla de Pedro Infante, hoy en día tienen un mayor impacto, ya que las escuchamos incluso de forma involuntaria gracias a que ahora tenemos acceso a la música desde un celular o dispositivos electrónicos.

Debido a su popularidad, estas melodías suenan en todos lados: mercados, fondas, transporte público, la calle y demás. Son parte de nuestra vida cotidiana.
Pero, ¿alguna vez nos hemos puesto a pensar qué es lo que realmente nos transmiten algunas de estas canciones? Tan populares y pegajosas, sí. Pero muchas encierran toda una ideología machista que se repite día con día hasta que la aceptamos y también la repetimos.

Una de esas canciones, titulada “Disfruté engañarte”, gozó de gran éxito en años pasados por su música sencilla y letra fácil de aprender. Pero en un ejercicio de reflexión te invito a que conozcamos algunas frases que contiene esta composición de Espinoza Paz.

“También de la cara y de cuerpo es más bella”: la mujer con la que está teniendo relaciones es mejor que su pareja y, con ello, se justifica, “porque lo que no tiene en casa, lo busca afuera”.

“Disfruté su cuerpo sin remordimiento”: no le preocupa que su pareja conozca su infidelidad y no se siente culpable, porque para él las mujeres son un objeto que debe gozarse.

“Confieso, me encantan las viejas modernas”: incita, las mujeres que les atraen a los hombres son quienes saben que los fieles no existen y no tienen problema en compartir a su pareja.

“Disfruté engañarte para hacer justicia”: reafirma, es justo que la engañe, ¿por qué? Porque es hombre y puede.

“Qué bueno que ya te llegó la noticia”: el hecho de que ella se entere de sus actos, le dará poder y reafirmará su masculinidad.

“La que siempre será tu dolor de cabeza”: no será la última vez que le sea infiel con esa persona.

Desmenuzar esta canción es crudo, pero revelador. Y como esta hay muchas más sonando en la radio. Con esto, se pone en evidencia que desconocemos mucho sobre la violencia, pues podemos observar cómo esta composición trata de convencer a las mujeres de mirar las infidelidades como parte de una relación de pareja, sin “protestar”, así como los “pequeños” desacuerdos.

También incita a los hombres a ver a las mujeres como un objeto que sirve para satisfacer sus necesidades sexuales; no tienen por qué ser fieles, al contrario, si poseen muchas relaciones, su hombría no será puesta en duda.

Por lo anterior, este tema es complicado, pues las canciones se están utilizando para hacer ver normal un sistema donde las mujeres son un objeto. Ambos géneros pierden, pero las mujeres llevamos la peor parte. Se ven las agresiones como actitudes de un “hombre real”, pero nada más lejano a la realidad existe.

Como público consumidor, deberíamos escuchar dos, tres o mil veces una canción antes de cantarla o compartirla con los demás, recordemos que esas melodías son las que escuchamos, aunque no nos gusten, porque están en todos lados.

Por ello, debemos exigir mejores letras, no música violenta que intenta convertir actos como la infidelidad en comportamientos comunes atribuidos a los hombres. No melodías que ven a las mujeres como una cosa que sirve para satisfacer sexualmente al hombre.

Así es que la próxima vez que escuches una canción, no solo de banda, sino de cualquier género, te invito a que reflexiones sobre su letra, sin música, no sea que te lleves una sorpresa, como estoy segura que varios se la llevaron, al descubrir qué hay entre líneas de “Disfruté engañarte”.

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