La nominación del candidato del PRI al gobierno del Estado de México habrá de debatirse entre familias, aunque la de Atlacomulco se mantiene en una especie de Oráculo político.
¿Quién será el ungido? ¿Será candidata?
Porque, mire usted, el Partido Revolucionario Institucional está obligado a mantenerse en el gobierno mexiquense, por aquello de la fuente de sufragios y su carácter de cereza del pastel, sobre todo después de la derrota en Veracruz, también debe sumar los triunfos en Coahuila y Nayarit, aunque este último ya tuvo la experiencia de la transición que no fue maná del cielo.
Esa condición demanda conciliación y acuerdos entre los grupos que han crecido al amparo del Grupo Atlacomulco pero con pretensiones de independencia, incluso del ecatepense Eruviel Ávila Villegas que ha movido los hilos de su sucesión como gobernador, en una especie de trampolín para contender por la candidatura del PRI a la presidencia de la República.
Eruviel ha parafraseado a Fidel Velázquez con aquello de que quien se mueve no sale en la foto, en una advertencia a quienes han comenzado a promoverse por la nominación para sucederlo y, se entendería también, para los aspirantes a la presidencia de la República.
Pero, qué decir de José Sergio Manzur Quiroga, secretario general de Gobierno, quien se promueve en la carrera por la gubernatura, o Carlos Iriarte Mercado, exalcalde de Huixquilucan que tiene el apoyo del Grupo Atlacomulco, pero igual Indalecio Ríos Velázquez, presidente municipal de Ecatepec de Morelos, que está en las preferencias del gobernador.
Y, bueno, hay que sumar a Alfonso Navarrete Prida, secretario del Trabajo y Previsión Social en el gabinete de Enrique Peña Nieto; la senadora con licencia y actual secretaria de Educación en el equipo de Eruviel, Ana Lilia Herrera Anzaldo; o el exsecretario de Gobierno Ernesto Javier Nemer Álvarez y el diputado federal Alfredo del Mazo Maza.
Incluso, descartar en este momento al exsecretario de Hacienda y Crédito Público Luis Videgaray Caso sería una apuesta en la que pocos gustaría participar, porque Videgaray, amén de sus vínculos con la familia política mexiquense, no ha dejado de ser el favorito del presidente Enrique Peña Nieto.
En este escenario, hace un par de días se destapó Ricardo Aguilar Castillo como aspirante al gobierno del Estado de México. ¿Será el caballo negro o el Llanero Solitario que se lanza en pos de la nominación priista para suceder a Eruviel?
Veamos. Ricardo Aguilar Castillo, actual secretario de Competitividad de la Secretaría de Agricultura y exlíder estatal del PRI mexiquense, se destapó para competir por la gubernatura mexiquense. Reconoce la fortaleza en la administración de Enrique Peña Nieto, con quien reforzaría las políticas hasta ahora implementadas. Y otea: “En el PRI Estado de México no hay dados cargados… voy con libertad, dignidad, pasión e ideas por la gubernatura del Estado de México”.
Pese a su juventud se nota que hay tablas, camino recorrido y subraya que en el PRI estatal la moneda está en el aire, por ello, llama a los priistas que, como él, tengan libertad y un proyecto con arrojo, capacidad y valentía para aspirar a ser gobernador del Estado de México, para el cual, aseguró que vienen buenos tiempos.
Aguilar Castillo es parte de esa generación nacida en la década de 1970 y califica a Peña Nieto como un presidente transformador y reformador, asegura que va a competir para ser candidato a gobernador y su política será 100 por ciento incluyente para darle grandeza al estado sin importar colores políticos, “además de que todas las regiones y liderazgos estarían representados”.
Respecto de Enrique Ochoa, líder nacional del PRI, Aguilar Castillo fue franco, despojado de oficialismos o, diríase institucionalidad, refiere que no lo conoce.
Y se aventura en la formación de su gabinete: “Tendríamos por primera vez en la historia una mujer secretaria general de Gobierno. Sería un gobierno aliado a los obreros y empresarios, conciliador de sus intereses, promotor del campo.”
De las posibilidades reales que tiene de ganar la nominación y luego la gubernatura, Aguilar Castillo recuerda que en política todo es posible. Y evita discrepar de quienes están anotados como seguros aspirantes. No se mete en complicaciones pero, así es esto de la política, ya se metió en la más importante: quiere ser gobernador. ¿Quién o quiénes lo apadrinan? ¿El Llanero Solitario mexiquense? Digo.
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