“Alguna vez te dije (y en verdad lo sentía cuando lo dije), que amo los versos acentuados
en la sílaba cuarta, y en la décima; como una infinita sucesión de luminosos pájaros
soltando el corazón a la mitad de un lago en calma.

Es cierto, amo la poesía, pero también escucha esto:

yo escribo porque intento hallar a la tortuga que hace bastantes días se me quedó en la infancia”

Leer a Eduardo Islas Coronel siempre será una delicia, una invitación al placer literario, una provocación para envolvernos en sus palabras y en su sensibilidad. Por eso, desde que recibí la noticia que es el ganador del Premio de Poesía Estatal Efrén Rebolledo 2018, celebro conmovida.

No tengo duda de que tomar el taller de narrativa con el maestro Agustín Cadena ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, no solamente me ha enamorado más de la literatura, sino que me ha brindado la gran oportunidad de conocer a gente maravillosa, entre ellas al querido Eduardo Islas Coronel.

Una delicia leer sus historias, desde la primera vez me atrapó, todas las veces que participa en el taller resulta un deleite escucharlo. Humilde ante nuestros comentarios, sabio al tomar en cuenta los consejos y críticas de buena fe, en cada participación siempre surge la certeza de que es un escritor sensible, de calidad, cálido y provocador. Además, es integrante del grupo de los Callejeros. En efecto, en 2017 don Agustín Cadena celebró sus 30 años de impartir sus talleres de literatura con un libro donde invitó a 17 escritores, 17 personas que hemos tenido el orgullo de estar en sus grupos, entre ellos, por supuesto, tenía que estar Eduardo. Su cuento “Alimentar a los cerdos”, es una historia que te provoca para perderte en un remolino de voces que te atrapan, te asustan de verdad, te conmueven profundamente y hasta provocan revolver la compasión con la náusea; lo improbable con la certeza, el asombro con la fascinación. En la página 177, dijo de sí mismo:

“Eduardo Islas Coronel. Pachuca, Hidalgo, 1993. Estudió la licenciatura en ingeniería mecatrónica en la universidad La Salle. Ha participado en talleres literarios dirigidos por Agustín Cadena y Diego José. Su poemario breve “El mismo desamparo” aparece en la antología “Se oyen voces en el pasillo” (UANL, 2015). Ha colaborado en revistas como Anagnórisis y Cuadro.

Lalo querido, un abrazo lleno de poesía.

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