Lydia Raesfeld

Mientras que el concepto “multicultural” asume la coexistencia de distintos grupos étnicos en un solo espacio, la interculturalidad promueve una interacción entre esos grupos y el establecimiento de relaciones mutuas basados en el respeto y la valoración del otro, o bien un espacio “libre” entre dos o más culturas, dentro del cual pueda surgir un cultura “nueva”, relacionada con las culturas de origen.

En México eso cobra especial significado, vislumbrado el carácter pluricultural de la nación, tal como se resalta en el artículo segundo de la constitución mexicana a partir de la reforma en 2001, cuando se reconocieron constitucionalmente los derechos indígenas.

Un elemento clave en la relación del Estado con los pueblos indígenas ha sido la educación hacia esos mismos. Esa educación ha sido caracterizada a lo largo del siglo pasado por una tendencia hacia políticas integradoras o incluso asimiladoras en la década de 1920, pasando a la educación bilingüe y bicultural a partir de 1970 con la creación específica de la dirección de educación indígena al interior de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y llegando a partir del inicio del siglo XXI a una política educativa en pro de la pluralidad y la búsqueda de una relación de iguales con el reconocimiento mutuo basado en el respeto y la tolerancia. Dicho postulado se institucionalizó a partir del 22 de enero de 2001 con la creación de la coordinación general de educación intercultural bilingüe (CGEIB) de la SEP.

De sus atribuciones se derivan los tres objetivos centrales del trabajo de la CGEIB:
1.- Mejorar la calidad de la educación destinada a poblaciones indígenas.

2.- Promover la educación intercultural bilingüe destinada a poblaciones indígenas a todos los niveles educativos.

3.- Desarrollar una educación intercultural para todos los mexicanos.

Lo anterior significa no solo líneas de acción y actividades afirmadoras hacia los pueblos indígenas, sino la necesidad que la educación en todos los niveles asuma un enfoque intercultural, ya no solo para los pueblos indígenas, sino para toda la población mexicana, e incluso intercultural bilingüe para las regiones específicas multiculturales del país. Los programas anteriores de educación indígena o educación bilingüe, dirigidos unilateralmente hacia la población indígena ya no pueden dar respuesta a las demandas de una nueva sociedad en busca de un reconocimiento de la diversidad étnica y cultural.

La educación de los niños indígenas en México ha sido atendida por programas especiales de educación bilingüe o indígena, incluso de rezago educativo. Los reclamos de los grupos étnicos a un reconocimiento de sus culturas, tradiciones y costumbres se han hecho presentes en los últimos años por diversos movimientos sociales en el país, de tal manera que la convivencia en un estado-nación multiétnico, pluricultural, multilingüe y democrático, dentro de un marco de respeto, reconocimiento y equidad constituye uno de los problemas actuales a resolver. La educación en todos los niveles educativos tanto de niños mestizos como indígenas tiene que contribuir a lograr esa meta. Un caso especial se observa en el contexto de la movilidad de muchas familias indígenas de las zonas marginadas a las ciudades causado en la mayoría de los casos por la búsqueda de mejores empleos y nivel de vida. Esa migración trae como consecuencia el ingreso necesario de los niños indígenas a escuelas urbanas en donde interactúan diariamente con niños mestizos, lo cual produce problemas de relaciones y convivencia debido a diferencias culturales entre ambos, así como entre alumnos y maestros, los cuales no han sido preparados para confrontar esas situaciones específicas.

La formación y actualización continua de los educadores y docentes de educación básica requiere incluir capacitación en los temas de interculturalidad y en especial en competencia intercultural, tal como se llevó a cabo durante un diplomado impartido por la dirección de educación continua de la UAEH con especialistas del ICSHu durante 2017 y 2018. En dicho diplomado se capacitaron cerca de 400 profesores de todas las regiones de Hidalgo en la discusión de conceptos de cultura, diversidad, reconocimiento de la diversidad del aula y competencia intercultural, con el fin de proporcionar los elementos básicos para garantizar una convivencia armónica de toda la población escolar y poder enfrentar el gran reto de la educación para una convivencia intercultural, el cual consiste en palabras del investigador alemán G Auernheimer en “la defensa del principio de la equidad de todos sin importar su origen, el respeto para el otro, la competencia de la comprensión mutua y la competencia del diálogo intercultural”.

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