A decir de Carlos Fuentes: “Marchamos en el furgón de cola de la modernidad”, por la distancia educativa que siempre ha separado a América Latina de los movimientos más avanzados a nivel global. En una economía global, sin embargo, de mantenerse esa distancia, ella se transformaría, inevitablemente, en motivo de exclusión.

Además, ¿qué significa la universidad hoy?, ¿por qué otros países invierten decenas de veces lo que invierte México? Por un lado está el enfoque de la obtención del conocimiento y, por el otro, está el enfoque pragmático de generar riqueza y prosperidad, y a la postre los dos se unen. Entretanto, el pensamiento de Carlos Fuentes sigue muy vigente, como su respuesta a la pregunta formulada a él sobre qué espera para México, a lo que contestó: “Democracia, desarrollo y justicia”. Desde luego, en México y en el mundo muchas voces quieren tener instituciones democráticas sólidas, obtener un genuino desarrollo, y también, una real impartición de justicia. Entretanto, puede decirse que esos temas, que están en el corazón de la sociedad mexicana y mundial, que si bien se percibían importantes por parte de las comunidades, no habían sido expresados tan explícitamente, por lo que la reflexión de Carlos Fuentes sobre qué hay que hacer con el poder resultó en lo que parecería una respuesta chusca en un principio, pero de gran profundidad él contestó: “Domesticarlo”, y abundó que se refería a regular, poner límites, controlar y transparentar su uso.

Él dijo: “Lo que hay que hacer con el poder es domesticarlo, aunque no solo cuando se trata del Estado, porque los problemas del país están aquí y los políticos allá, a una distancia brutal con respecto a las respuestas”. Y agregó: “Existe la paradoja en América Latina, y particularmente en nuestro país, que como creadores de cultura nunca hemos fallado, pero nos ha faltado capacidad institucional. Nuestra continuidad cultural no ha ido de la mano con una similar en el campo político y económico”, y es necesario que en América Latina la imaginación política, económica e incluso moral igualen algún día a nuestra imaginación verbal, ello para resolver casos complejos, como el fracaso económico por el que transita cada vez más profundo nuestro país, que no generan empleos y que en el ámbito local también se reflejan las consecuencias para el comercio, que incluyen una mala planeación y variados problemas de desarrollo urbano.

Por otro lado, las universidades son coherentes con sus valores institucionales, enfocados a la formación integral de personas y de una comunidad comprometida con el bien común. Las instituciones educativas de calidad, como la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), educan con el buen ejemplo de trabajo, así como con la convicción de trabajar bien y en equipo, lo que proporciona fuerte liderazgo entre sus pares, de ese modo les permiten pensar en el futuro sobre la base de la libertad y la integración de trabajo constante. La máxima casa de estudios de la entidad es el furgón de la modernidad, así lo demuestra el trabajo de su comunidad, reforzando la visión internacional y destacando en ámbitos diversos. El objetivo de educar con el ejemplo de la alma mater hidalguense se está cumpliendo permanentemente.

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