Quizá la aguda percepción de José Emilio Pacheco sobre el deterioro ambiental que evoca en su poema “Las ostras”, y que dice: “Pasamos por el mundo sin darnos cuenta, sin verlo, como si no estuviera allí o no fuéramos parte infinitesimal de todo esto… por esa misma causa nos reímos del arte que no es a fin de cuentas sino atención enfocada. Y no deseo ver el mundo, le contestamos. Quiero gozar la vida sin enterarme, pasarla bien como la pasan las ostras, antes de que las guarden en su sepulcro de hielo”. Pero, irónicamente, la contaminación que rememoró Pacheco no solo afecta al ecosistema, existe otra contaminación que causa estragos: la de la virtud cívica, la cual debe cultivarse, mantenerse limpia y debe evitarse el velo que cubre la visión para efectuar una correcta administración pública que impide a algunos responsables de tal administración ver, en lugar de observar, a través de un velo empañado, porque el ignorar un problema no significa que no exista y quizá valga la pena recordar las palabras de Cicerón respecto de la virtud cívica, “no nacemos solo para nosotros; sino que la patria reivindica una parte nuestra”. Por eso es loable el esfuerzo en favor de la calidad educativa, y en beneficio de la sociedad hidalguense, sobre el manejo transparente de todas las obras que se realizaron este sexenio en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y en las que el gobierno estatal aportó 25 millones de pesos, mientras que la institución realizó la inversión de más de 300 millones de pesos, como lo indicó recientemente el presidente del Patronato Universitario Gerardo Sosa Castelán. Por lo que es importante reflexionar para decidirnos a dejar de ser ostras y evitar los sepulcros de hielo de la indolencia, y en su lugar sumar voluntades para fortalecer algo muy preciado que es nuestro patrimonio, que es nuestra universidad.
Por otro lado, el avance y el retroceso están vinculados al papel que las universidades deben tener en el desarrollo cultural, económico y social de los países. En donde cobra relevancia cada vez mayor la docencia innovadora y, de manera especial, el incremento de los vínculos de las universidades con la sociedad. Es la única manera de aportar al desarrollo integral y sustentable de nuestro país; la diversidad cultural y creatividad son piedras angulares sobre las que yace la riqueza de los pueblos. Por eso la Feria Universitaria del Libro (FUL) de la UAEH edición 2016, tiene hondas raíces en la sociedad hidalguense y, para beneplácito de nuestro pueblo, se mantiene vigorosa y con grandes aportes culturales, ahí “donde las letras no se las lleva el viento”.
Por otro lado, leer para desentrañar el origen de algo y descubrir su posible destino es útil para generar conocimiento y comprender de forma equilibrada sobre la actualidad, es necesario observar a través de diferentes enfoques y compartir o disentir el lugar de otros, o realizar una inmersión en otras épocas y recrear otros mundos.
Por lo anterior, reviste gran importancia la noble labor que realiza la UAEH para difundir el pensamiento, como muestra la FUL 2016, que tiene como invitado al país de Alemania y que acertadamente, y con visión talentosa, es auspiciado también por el Patronato Universitario.
La FUL se encuentra en el polideportivo Carlos Martínez Balmori, ubicado en la Ciudad del Conocimiento, donde importantes casas editoriales y librerías se presentan. También se ofrecen conferencias, presentaciones culturales, entre otras actividades. Es una buena oportunidad que invita, desde luego, a través de la riqueza cultural de los libros, a darle alas al pensamiento.

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