REYMUNDO LÓPEZ ROBLEDO
Guadalajara

El tema de la equidad de género no pasa su mejor momento en la actual sociedad mexicana, ya que los grupos de fundamentalistas, los grupos de derecha y los alfiles ciudadanos ligados al poder arengan a la opinión pública con la parafernalia conservadora de que la ideología de género es una “hidra de cabezas voraces intentando destruir a la familia”, nótese, no a las familias, ya que la mera extensión verbal hacia ese rubro indica cuestiones de diversidad. Palabras que generan molestia y escozor entre los alcahuetes del establishment.
El gran botín que se disputa socialmente en México, en este caso concreto, es el usufructo del cuerpo de las mujeres, como lo ha sido a lo largo de la historia, devenir patriarcal ancestral que no se ha podido sacudir la comunidad, en el caso de los hombres no se ha querido y en el caso de las mujeres se lucha por la igualdad pero se observan algunas complicidades.
Tradicionalmente en México a las mujeres se les ha considerado no-sujetos, personas sin identidad, cuya función social es la procreación y la crianza, e incluso ser la nodriza de los hombres adultos, papeles que a decir de Mafalda se parecen más a trapos que a lugares en la historia; los hombres “dan” existencia a las mujeres y estas se construyen con dificultades en la relación con aquellos. En esa construcción del mundo, desde la visión y las necesidades de los hombres, se sentaron las bases de un orden significativamente tradicionalista, donde lo único que realmente poseen las mujeres es a su descendencia, ya que no son dueñas de sus cuerpos ni de sus mentes. Pero sí son copartícipes en igualdad de condiciones con los “machos” cuando las cosas no andan bien.
En el antiguo relato del rey Midas se establece que todo aquello que tocaba el rey se convertía en oro, en nuestro país, a las mujeres se les atribuye el efecto contrario que María José Guerra llama antirey Midas, y que consiste en que todo lo que tocan ellas pierde su valor o su importancia; pero no si esta fuera del ámbito doméstico donde sí son reinas; reinas a las que se les recluye en cotos, modernos castillos de la pureza (la de ellas) donde no puedan ser tocadas en su “esencia”, en su castidad, en su seguridad proporcionada por el pensamiento hegemónico del encierro.
Los grupos interesados en conservar el “orden” de las cosas como siempre han sido, intentan perpetuar la dominación de los hombres sobre las mujeres y los menores, so pretexto de “guardarlos” en su integridad personal de cosas tan “nefastas” como la igualdad de género, la ideología de género, o los diferentes puntos de vista del feminismo. No se dan cuenta que la equidad significa reconocer la diferencia, pero igualar los derechos y las obligaciones en todos los ámbitos de lo social, desde el acceso al conocimiento, la crianza de los hijos, la libertad de expresión y de conciencia, la depuración del lenguaje sexista y el afán de poner fin a la hegemonía de los hombres, elementos que igual aportarían significativas libertades para la construcción de las nuevas masculinidades, que también son necesarias.

Visita:

Si te quedaste picado, no te preocupes, tenemos más de donde salió esto para mantenerte despierto toda la noche, por eso visita www.revistadandoydando.com.mx o búscanos en Facebook como Revista Dando y Dando, donde tenemos más y más para darte de qué hablar

Comentarios