Parece una broma, pero en Ixmiquilpan la propia alcaldía, encabezada por Pascual Charrez, anunció ayer el surgimiento del ejército rural y de un grupo denominado ciudadanos vigilantes. El primero, según el alcalde Charrez, quien lo informó ayer en conferencia de prensa, recibirá entrenamiento militar del Ejército mexicano. No sabemos si las fuerzas castrenses ya estén enteradas de esta nueva tarea, pero seguramente tendrán que aclarar si esto es cierto. Pero aún hay más, al justificar la aparición de estos grupos, Charrez dijo que, a partir de ayer, quedaba prohibido matar, robar, violar o secuestrar en la demarcación. Es decir, brincándose las leyes que nos rigen, el alcalde Charrez inauguró una nueva era para Ixmiquilpan, como si se tratase de un territorio autónomo. Es decir, las leyes que rigen tanto la portación de armas, como las que establecen penas para quienes incurren en delitos como homicidio, robo o violación sexual, dejaron de tener vigencia en Ixmiquilpan, o eso al menos se entiende después de lo que anunció el alcalde, quien fue desconocido por el panismo hidalguense poco tiempo después de asumido su cargo. ¿Qué es lo que pasa por la mente de Pascual Charrez? Antes de descifrar qué es lo que ocurre, lo que es un hecho es que las autoridades encargadas de mantener el orden no deben mantenerse indiferentes frente a tales iniciativas, por decirles de alguna manera. El ignorar las leyes no debe ser pretexto para pasar encima de ellas, dirían los avezados en la materia. De filón. La iniciativa ciudadana, cuando es fuerte, arrastra incluso a políticos mezquinos.

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