Jorge Dolores Bautista
Investigador del área académica de trabajo social UAEH

Durante la pandemia del Covid-19, el trabajo social se ha mostrado como una profesión indispensable para la atención de las miles de personas que se han contagiado de esta terrible enfermedad. En todo el país cientos de trabajadoras y trabajadores sociales que laboran en el sector salud, son el vínculo más inmediato entre pacientes que están luchando por sus vidas en los hospitales y sus familiares quienes esperan que se recuperen favorablemente. De esta manera ha quedado reafirmada la dimensión del objetivo principal de esta profesión: el bienestar social.

Para poder desarrollar estas habilidades de gestión e intermediación profesional, los trabajadores sociales reciben durante su formación conocimientos que los acercan de manera directa a las problemáticas y necesidades de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad; es decir, el proceso educativo del trabajo social es el contacto directo con la realidad. Este acercamiento se realiza de manera sistemática mediante materias de práctica profesional en las que los futuros trabajadores sociales al vincularse con asociaciones civiles, instituciones públicas del sector social y con localidades de las periferias urbanas o rurales, aprenden a realizar diagnósticos de tipo social a nivel individual, grupal y comunitario. A través de esto aprenden a identificar las necesidades sentidas de la población, para posteriormente categorizarlas en torno a problemas y necesidades de la población entre los que sobresalen los relacionados con la salud, pobreza, violencia de género y la falta de servicios públicos.

Pero debido a la pandemia, estas actividades de contacto directo con la realidad, guiadas por un docente trabajador social, han resultado afectadas por la imposibilidad de estar físicamente presente en los escenarios antes señalados. Sin embargo, esto también ha demostrado la capacidad de adaptación y de respuesta del trabajo social para dar continuidad a este proceso esencial de formación. Esto quedó de manifiesto durante el XVIII Encuentro de prácticas escolares de trabajo social de la UAEH, cuyo objetivo fue: “Analizar las problemáticas, retos y perspectivas de la práctica escolar durante la pandemia por Covid-19”.

Desde hace 18 años este encuentro se había realizado de manera presencial, pero en esta ocasión se llevó a cabo en modalidad virtual durante los días 29 y 30 de octubre. La actividad de inicio fue la conferencia magistral “Trabajo Social y Grupos”, impartida por la doctora Marisela Rivera Montoya, investigadora de la Facultad de trabajo social de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Posterior a la conferencia se realizaron tres mesas de trabajo con la destacada participación del alumnado de esta licenciatura, quienes junto con sus profesoras, expusieron las acciones que han tenido que realizar para continuar con la práctica escolar a través de medios electrónicos. Las mesas quedaron organizadas de la siguiente manera: Mesa uno. Trabajo social e intervención profesional, enfoques e intervención individual. Mesa dos. Introducción a la práctica de trabajo social y enfoques e intervención comunitaria. Mesa tres. Enfoques y perspectiva de grupos.

La exposición de los trabajos se llevó a cabo mediante sesiones de plataforma Meet que estuvieron a su máxima capacidad el tiempo de su duración y que también fueron seguidas por la página de Facebook institucional de la licenciatura en trabajo social, donde la audiencia superó las mil 400 personas.

El encuentro continuó el día 30 con la impartición del curso taller Aproximaciones metodológicas del trabajo con grupos en las prácticas profesionales, también a cargo de la doctora Rivera. En este espacio los alumnos pudieron conocer más sobre técnicas, metodologías y modelos de intervención del ejercicio profesional a nivel individual, grupal y comunitario.

Entre algunos de los comentarios de los estudiantes que participaron en estas actividades fue la importancia de valorar el trabajo social como profesión de conocimiento aplicado. De manera anecdótica también comentaron sobre las peripecias para poder realizar esta actividad en lugares donde no hay equipos de cómputo o la señal de Internet es de mala calidad. Fueron también muy enfáticos en señalar que si bien las prácticas virtuales permitieron la continuidad del proceso, por otro lado ha quedado fuera del aprendizaje las experiencias etnográficas del trabajo de campo, la observación participante y el contacto humano.

Así, entre nuevas experiencias y desafíos para proseguir el proceso educativo, se realizó este encuentro organizado por la coordinación de la licenciatura, el área académica de trabajo social y el cuerpo académico de estudios en trabajo social.

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