¿Será la crisis del agua la que propiciará que la humanidad busque en otros planetas nuevas alternativas para sobrevivir? En el reporte de la organización World Water Comission, la comunidad científica global plantea que la fortaleza o debilidad de los ecosistemas que garantizan la vida y su reproducción se sustenta en el sistema hidrológico global, o sea que es el agua de donde depende la sobrevivencia de toda forma de vida; el futuro de la humanidad está en función del futuro del agua.

Lo que el petróleo fue para el siglo XX, el agua lo será para el XXI: la causa principal de conflictos, científicos, tecnológicos, económicos y por ende políticos (R Garduño, 2004).
Nuestro planeta es considerado como el planeta azul, por la abundancia de agua que se presenta en una gama continua de dulce, a salada, ubicua y localizable, ya sea sólida, líquida o en vapor, pero toda ella es fundamental para la existencia de la humanidad.

Del total de agua existente en el planeta, solo 2.5 por ciento es dulce, de ese volumen dos terceras partes está congelada en los polos glaciares, sometidos actualmente a un brutal sobrecalentamiento por el cambio climático, una tercera parte se localiza en áreas inaccesibles, en los monzones y las inundaciones, que no se aprovechan para consumo humano, y solo una cuarta parte es la que la humanidad consume, sin lugar a dudas tiene un valor que supera al valor del mercado.

El agua dulce para consumo humano, ya sea directo o para actividades económicas, tiene tres atributos: cantidad, calidad y disponibilidad, es en función de esos atributos que adquiere la condición de derecho humano, promulgado por la ONU el 28 de julio de 2010, por la necesidad de abastecer a mil millones de personas que carecen de agua potable y a más de 2 mil 600 millones, que no tienen saneamiento básico, lo que pone a esa población en alta vulnerabilidad ante enfermedades y demás actividades básicas para sobrevivir con dignidad.

En México, nuestra Constitución estipula en su artículo primero: “En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esa constitución y en los tratados internacionales en los que el Estado Mexicano sea parte” de manera específica en su artículo cuarto refiere: “Toda persona tiene derecho al acceso, disposición y saneamiento de agua para consumo personal y doméstico en forma suficiente, salubre, aceptable y asequible. El Estado garantizará ese derecho, estableciendo la participación de la federación, las entidades federativas y los municipios, así como la participación de la ciudadanía”.

Sin embargo, en la Ley de Aguas Nacionales, que levantó múltiples protestas dado el sesgo hacia la privatización de ese derecho, dado que en ese ordenamiento no se habla de la participación de la ciudadanía, como comunidades y a las poblaciones rurales indígenas, sino que se refiere a personas físicas y morales, abriendo el acceso a la iniciativa privada, sobre todo a las trasnacionales, como sujetos de concesiones de uso y aprovechamiento del agua. ¿Por qué a la ciudadanía que tiene menos acceso al agua hoy, se le ratifica que no tendrá acceso mañana?

El Inegi estima que de 47.8 millones de personas de 18 años y más, que viven en zonas urbanas de 100 mil habitantes, 19 millones de ellos respondieron que el suministro de agua no es constante, mientras que la situación en las comunidades indígenas es aún más dramática.

El 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua, con el tema “Soluciones de agua basadas en la naturaleza” sugiriendo, entre otras acciones: la construcción y conservación de espacios verdes, como la biorestauración, la agricultura sostenible y la reforestación, sin faltar la construcción de humedales y restauración de manglares.

La crisis del agua es mundial y de gobernanza, en países como México urge una hidropolítica que tenga como sustento la construcción de sistemas tecnológicos de abastecimiento de agua, donde las comunidades y no las empresas privadas, sean los sujetos de la gestión de los ecosistemas, como condición imprescindible. Solo así se daría cumplimiento a lo estipulado en nuestra Carta Magna y reduciríamos la vulnerabilidad en la disponibilidad del agua para todos los mexicanos. ¿No lo cree usted?

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