Cuando nos sentimos atraídos por alguien pensamos “hay química entre nosotros”; detrás de las manos sudorosas, las mariposas en el estómago, los latidos alocados del corazón y el nerviosismo, realmente podemos decir que ¡hay química!
Los seres humanos somos complejos laboratorios que producimos infinidad de compuestos químicos, los cuales contribuyen a ese sentimiento de gozo y bienestar que sentimos al estar con la persona amada.
El amor se construye de manera multifactorial, lo que nos lleva a pensar de qué manera está influenciado por mecanismo internos en nuestro organismo, por ejemplo, el sentido del olfato puede jugar un papel importante en la atracción, debido a que tenemos receptores para las feromonas, sustancias químicas que otras personas producen, nuestro aroma es lo que nos hace atractivos a los demás.
Y qué decir del cerebro, solamente regula todo lo que sucede en nuestro organismo. El deseo, la atracción y el apego son tres etapas en el amor, cada una de ellas está regulada por diferentes sustancias químicas.
El deseo es regulado por la testosterona y los estrógenos, los cuales se liberan en grandes cantidades durante la pubertad. La atracción es regulada por la feniletilamina, la cual se encuentra de manera natural en el cerebro, es una anfetamina natural, por lo que actúa como una droga; es mejor que un café expreso, te quita el sueño y te da la energía para permanecer toda la noche despierto. También la norepinefrina estimula la producción de la adrenalina, la cual causa que aumente la presión sanguínea, nos suden las manos y el corazón lata más rápidamente; la dopamina es la sustancia química del placer que produce la sensación de felicidad, estados de euforia, ansiedad y adicción.
Juntas la norepinefrina y la dopamina producen júbilo, intensa energía, pérdida del sueño, pérdida de atención, etcétera. La serotonina es el compuesto químico de la felicidad, responsable del optimismo y el buen humor. La dopamina a su vez estimula la producción de oxitocina, llamada la hormona del amor, la cual se libera cuando abrazamos a la persona que amamos, pero también se libera en grandes cantidades durante el orgasmo.
Posteriormente viene la calma ya que no podemos mantener al organismo con esos niveles de actividad, por lo que la atracción se trasforma en apego, el cual permite a una pareja permanecer juntos por un periodo de tiempo más largo, en esta etapa se ven involucradas la oxitocina y la vasopresina.
La oxitocina está asociada con la habilidad de mantener relaciones interpersonales saludables, la vasopresina tiene efecto en las relaciones duraderas, se cree que la oxitocina y la vasopresina interrumpen las rutas de la dopamina y la norepinefrina, lo cual es una posible explicación de por qué el amor apasionado disminuye a medida que el apego crece en la pareja.
Sin embargo por más que lo intentemos el amor no puede ser sintetizado en un laboratorio. Debemos salir de la rutina e innovar incluso en el amor.

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