Lol Canul

Hace pocas semanas fui a comprar verduras al mercado de la colonia donde vivo; como suelo hacerlo, llevaba mis bolsas de tela. Desde hace algunos meses, vivo con la consigna de rechazar productos desechables de plástico, como las bolsas, recipientes y cubiertos, sustituyéndolos por productos de otros materiales de larga durabilidad y menor impacto ambiental.

La señora donde compro la mayoría de mis verduras ya me conoce y me despacha sin problemas, conociendo ya mis prácticas de consumo; ese día ocurrió en ese puesto algo particular. Mientras yo pedía mi variedad de cosas había otra señora esperando ser atendida muy cerca de mí, pude verla tomar una bolsa de plástico para seleccionar unos limones, pero de repente se quedó quieta unos momentos. La vendedora del local me cobró, guardé todo lo que había pedido, tomé mi bolsa y empecé a alejarme mientras escuché que la otra señora pedía sus limones “sin bolsa”.

El aprendizaje social, como lo conocemos, es una teoría desarrollada por el psicólogo Albert Bandura, que ha sido muy importante para entender los procesos de aprendizaje que se desencadenan a partir de la interacción entre aprendiz y entorno social. Esta teoría explica que no puede entenderse el comportamiento humano si no tomamos en consideración aspectos del entorno que influyen a modo de presiones externas. Debe entenderse que toda sociedad está inmersa en un contexto, un espacio geográfico y cultural en el que existen todos sus miembros, y por medio de los procesos de socialización, influye en el comportamiento en diferentes grados y regulan las formas en que la sociedad se estructura y funciona.

Esto no quiere decir que las personas sean obedientes del contagio social, pues participan de forma activa a través de procesos de pensamiento y ejecución de conductas. Si la sociedad representa un contexto de aprendizaje, las personas tienen la capacidad de cuestionar las prácticas aprendidas, de proponer nuevas experiencias y de anticipar resultados de cada una de ellas, sin necesidad de caer en una reproducción de esquemas ya planteados.

El aprendizaje vicario, que es parte del aprendizaje social, sostiene que las personas aprenden unas de otras, aumentando sus conocimientos sin necesidad de muchos ensayos, a partir de la observación y modelamiento que brindan el contexto y la sociedad, de las acciones cotidianas que vemos que las personas a nuestro alrededor realizan. A partir de esto se reconoce la capacidad de aprendizaje continuo y de retroalimentación entre las personas y las prácticas sociales.

Aquel día yo no tuve que decir absolutamente nada para promover que la señora que compraba limones los pidiera sin bolsa de plástico. Por ello, es importante no desestimar la promoción e impacto que tenemos de forma individual; algunas otras teorías sostienen que podemos influir en los grupos con los que interactuamos, en un efecto de bola de nieve.

En conclusión, y aunque parezca trillado, somos capaces de transformar nuestra realidad por medio de acciones, que deben estar encaminadas al bien común, siendo ejemplo de lo que buscamos promover. ¿Quién dice que las acciones pequeñas no tienen impacto?

Twitter: @lolcanul

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