Las universidades últimamente han sido asediadas por poderes fácticos y formales. La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hoy es blanco de ataques, ya sea por medio de grupos de choque infiltrados a través de manifestaciones con causas legítimas o desde otras esferas del poder. El martes el diputado morenista Miguel Ángel Jáuregui presentó una iniciativa mediante la cual busca reformar la ley orgánica de la UNAM “para democratizar” la elección del rector y de los directores de las facultades, escuelas e institutos de investigación. El legislador planteó en su iniciativa que “democratizar las formas de gobierno de la UNAM significa que al rector, a los directores de las escuelas y facultades, así como los directivos de los institutos de investigación los elijan sus propias comunidades por medio de elecciones abiertas, equitativas, competitivas y transparentes, a través de voto libre y secreto”. Esta iniciativa “significa una flagrante transgresión a la autonomía universitaria, reconocida y establecida en el artículo tres de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, contestó ayer mismo la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), a través de un comunicado en el que manifestó su respaldo a la máxima casa de estudios del país. A esa postura se sumó el Consejo Regional Centro Sur de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) que, a través de un desplegado, expresó su apoyo a la UNAM por la “flagrante transgresión a la autonomía universitaria reconocida y establecida en el artículo tres de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”. Dinamitar la autonomía de las universidades implicaría perder espacios vitales para el buen funcionamiento de la democracia en México, pero además sería un grave retroceso, pues implicaría permitir que partidos y otros grupos de poderes fácticos se adueñen de las casas de estudio, donde se forman los agentes de cambio que impulsan el desarrollo de nuestro país. Afortunadamente, la reacción de las universidades fue inmediata y se anticipa una sólida defensa frente a la iniciativa presentada por Jáuregui, la cual por cierto, no solo fue rechazada por partidos de oposición a Movimiento Regeneración Nacional (Morena), sino por el propio partido que llevó a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia. ¿Quién quiere intervenir en la UNAM y por consiguiente en todas las demás universidades del país? De filón. En Hidalgo la supuesta ventanilla única de atención para abrir empresas no funciona tan rápido como presume el gobierno estatal. Ya pasaron años e inversionistas que quieren construir una central de abasto en Zapotlán nada más no pueden avanzar por la tramititis de los gobiernos municipal, estatal y federal. ¿Esa es su forma de atraer inversiones? Con razón el país está estancado.

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