Enrique Peña Nieto era gobernador del Estado de México cuando accedió a sostener una entrevista con el periodista Carlos Ramios Padilla, autor, un poco de tiempo después, del libro Aquí la historia… va en serio en la que incluyó otras conversaciones con políticos y figuras públicas de esos días, hace algo más de una década.

A Peña Nieto le cuestionó:

–Déjame insistir, porque se lo pregunto al Ejecutivo, ¿hay firmeza en las investigaciones?, ¿hay decisión de llegar hasta lo último?, ¿hasta el fondo?

–Yo lo dije de manera clara y lo sostengo con toda convicción, en todos los temas que causen agravio a la sociedad, en todos los temas donde se haya trasgredido la ley y el orden, llegaremos hasta las últimas consecuencias. Pero en estricto apego a la legalidad.

Conocedores, analistas, dictaminarán si esa forma de pensar se aplicó puntualmente como presidente de la República.

Ramos Padilla, en breve semblanza, es egresado de la UNAM, donde después fungió como catedrático. Ha sido laureado por sus trabajos y además activo productor de textos que se le han reconocido por su objetividad.

Otros con quienes entonces platicó fueron: el ingeniero Joel Ortega Cuevas, exsecretario de Seguridad Pública del DF; doctor Juan Ramón de la Fuente, exrector de la UNAM; maestro Rubén Bonifaz Nuño, profesor de gramática y retórica; licenciado Francisco Labastida Ochoa, entonces senador de la República, y el doctor Alejandro Gertz Manero, exrector de la Universidad de las Américas.

De acuerdo con su función, a Ortega Cuevas lo cuestionó sobre los policías de entonces, en la Ciudad de México.

–¿Ellos (policías) se quedan por vocación o por corrupción?

–Se quedan por vocación. Te diría, por ejemplo, ahorita que estamos haciendo los análisis de la dirección de tránsito que son 2 mil 800 los uniformados que nos causan problemas, de un total de 400 mil 380 elementos. Los tenemos muy identificados; el resto hace su trabajo.

La primera interrogante con Ramón de la Fuente fue:

–Usted, en cuatro años, llevó a la universidad de un paro, muy hiriente para nuestra historia, a colocarla en los primeros rankings del mundo. ¿Por qué sí se puede?

–Empezaría por decirte que México es un gran país, lo ha sido a lo largo de su historia. Ha tenido crisis complejas, pero también ha sabido crear instituciones y una de las que más solidez le dan al país es la UNAM. Está diseñada para superar adversidades. Y no solo eso, sino tratar de salir favorecida de las circunstancias de crisis.

Con el maestro Bonifaz Nuño logró precisa declaración, tras preguntarle brevemente:

–¿Cómo ve las cosas, don Rubén?”

–Soy profesor de gramática y retórica. Entonces, advierto defecto en nuestros políticos, que me llena de pesadumbre: ninguno de ellos sabe hablar; ignoran lo que es un discurso. Creen que hablar es ponerse a decir y a decir, aunque lo que digan no tiene sentido.

Labastida Ochoa, quien fuera candidato priista a la presidencia de la República.

–¿Y sobre la elección que usted no ganó?

–Haces alusión al señor Fox. El señor Fox utilizaba los recursos publicitarios: vendía refrescos… entonces, lo que sabía hacer era publicidad, no tenía idea, tenía frases y fue pésimo presidente de la República. Desperdició la oportunidad histórica más favorable para el país en cerca de 50 años. Tuvo un gabinete en donde cada quien hacía lo que quería;
no había gobierno.

Inició Ramos Padilla con Alejandro Gertz Manero…

–Eres de los pocos que como autoridad, con integridad y con firmeza, puede hablar de seguridad nacional…

–Tenemos una estructura jurídica y una estructura económica que viene de un sistema que ya se acabó. Todavía no podemos dar ese paso, que es tan importante. Un acuerdo nacional, en el cual todos podamos hacer algo por nuestro país y sacarlo de esa discusión permanente. No vemos una unión de los mexicanos.

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