El camino correcto

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Eduardo Cerecedo Sáenz

Aumentar impuestos y el costo de la gasolina no está surtiendo los efectos esperados para quienes lo promovieron. Y quizá serán recordados más por su forma de actuar, por la implementación del mito de la flexibilidad total, de la adaptación a lo insensato y del dejarse llevar por la corriente, enfundados en el disfraz de mago diciendo: “Hemos decidido esto porque lo sabemos, hemos consultado el oráculo y la bola mágica”. Y como nunca sabremos en favor de qué se pronunció el oráculo de los tiempos modernos, contemplamos inexorablemente el final de la sana democracia, que quizá nos recuerden las palabras de Saramago: “La democracia en que vivimos está deteriorada por los poderes económicos, los partidos políticos son cómplices de estos poderes al mantener un sistema y leyes que favorecen más los intereses económicos que los sociales”. Saramago añadió: “El poder está fundamentalmente en el poder económico, que como todos sabemos no es democrático”, aunque se puede agregar que ningún estado se mantiene sano sin la democracia. Y desde luego, porque quizá nuestros representantes son, a decir de Saramago, ciegos que pueden ver y no miran. Y menos la historia fracturada, constituida por una suma infinita de factores que desintegran la unidad nacional, colocando a un sector contra otro y alentando nuevas formas de enfrentamiento mefistoliano.
Porque, según el gobierno de la República, solo tenemos un camino que es el incremento al precio de la gasolina, gas, agua, luz, transporte, tortillas, los impuestos, lo que es necesario aplicar para evitar un mal mayor… ¿Pero es eso del todo cierto?, ¿el único camino es subir impuestos y todo lo demás?, desde luego que no; esa no es la única solución, hay otros mecanismos económicos aplicables.
Por otro lado, el desafío que nos ofrece el futuro es ineludible y para mejorarlo será primordial la educación de calidad en todos los niveles, corregir las injusticias, crear las condiciones para que sea el trabajo y no el parasitismo el que determine los beneficios que corresponden a cada uno, y concentrar nuestros esfuerzos en generar un país más justo, próspero y eficiente. Porque solo los vientos son favorables para quien sabe a dónde va.
¿O acaso dejaremos perder todos los logros porque algunos no fueron capaces de elaborar un verdadero pacto social y económico en nuestro país, o bien, seguiremos administrando al día guiados más por la retórica de la forma que a la acción comprometida del fondo de las cosas, con el riesgo de aumentar la inconformidad social?

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.