El monstruo del narcotráfico y crimen organizado en la Ciudad de México, oculto sistemáticamente por la política negacionista del gobierno capitalino, hizo acto de presencia en la delegación Tláhuac dejando ver su tamaño, fuerza y capacidad de fuego la semana pasada cuando elementos de la Marina Armada de México y de la Policía federal implementaron un operativo en la colonia Conchita Zapotitlán en contra de un grupo de narcomenudistas con saldo de ocho muertos, incendio de varios automotores y, por primera vez, narcobloqueos de calles y avenidas.
Entre los fallecidos estaba Felipe de Jesús Pérez Luna, el Ojos, presunto líder del llamado cártel de Tláhuac, que presuntamente controlaba la venta de droga en diversas zonas de Ciudad Universitaria, la extorsión, secuestros y homicidios en inmediaciones de Tláhuac, Milpa Alta, Xochimilco e Iztapalapa, todo ello durante varios años sin que supuestamente estuviera enterado el jefe delegacional Rigoberto Salgado Vázquez, fundador del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Como siempre ocurre en estos casos con los gobernantes en México, llámese presidente de la República, gobernadores y presidentes municipales, se dicen ignorar o desconocer sobre la presencia y operación de grupos del crimen organizado en las demarcaciones que gobiernan, pero no es que lo ignoren o no sepan qué pasa, la realidad es que están en la “nómina” de los grupos delictivos para que los “dejen trabajar” sin problemas, incluso para que les brinden información sobre operativos y movimiento de los cuerpos de seguridad y del Ejército.
Llama la atención el singular antecedente que tiene Rigoberto Salgado: fue secretario de Seguridad Pública de la delegación Tláhuac a finales de 2004 cuando pobladores de la comunidad de San Juan Ixtayopan lincharon a tres agentes de la Policía federal que realizaban tareas de investigación de manera encubierta. En ese entonces Salgado fue señalado por no actuar a tiempo para impedir el linchamiento.
Qué raro que hoy el jefe delegacional morenista asegure que desconocía sobre la operación del cártel de Tláhuac que lideraba el Ojos. La única explicación de esto es la corrupción que domina entre los gobernantes de todos los partidos políticos sin excepción, quienes en muchos casos están relacionados o son parte del crimen organizado y ejemplos de ellos son innumerables a lo largo y ancho del país.
Es precisamente por esas “relaciones inconfesables” que México y sus ciudadanos enfrentan desde hace varias décadas inseguridad pública y violencia, males que se han agudizado en la medida que los grupos criminales han “infiltrado” a la política, a los cuerpos de seguridad y policiacos, los cuales en no poco casos están al servicio de la delincuencia y no de la sociedad.
La complicidad de los gobernantes con el crimen organizado explica los altos índices de violencia e inseguridad en México. De acuerdo con el reporte semestral de seguridad del proyecto social Semáforo Delictivo, el número de homicidios a escala nacional incrementó su media histórica en al menos 23 entidades del país, y la cifra total de asesinatos llegó a 12 mil 155 en el primer semestre de 2017 (2 mil 855 más que el año pasado, cuando se contabilizaron 9 mil 300).
Santiago Roel, director de Semáforo Delictivo, manifestó: “De continuar así, cerraremos el año con más de 24 mil homicidios y más de 16 mil ejecuciones, y será el peor año de la historia reciente de México”, incluso más que en 2011, cuando la “guerra contra el narcotráfico” –impulsada por el panista Felipe Calderón– estaba en plenitud.
En su reporte semestral de seguridad, destaca que el homicidio a escala nacional repuntó en mayo –en contraste con tres años anteriores–, y las cinco entidades que registraron los índices más altos son: Guerrero, con 175; Chihuahua, 145; Baja California, 125; Sinaloa, 124, y Veracruz, 109.
Hidalgo, a pesar de ser una entidad donde la violencia e inseguridad pública no se encuentra en los niveles de otras entidades federativas, ya comienza a tener problemas en materia de secuestro, robo a vehículo, robo a casa-habitación, robo a negocio, lesiones y violación, en estos casos el Semáforo marca rojo, y en amarillo están el homicidio y secuestro. Los datos pueden consultarse a detalle en: http://www.semaforo.com.mx/.
Estos datos son una llamada de atención a tiempo para el gobierno que encabeza el priista Omar Fayad Meneses, a efecto de intensificar las acciones y estrategia de combate a la delincuencia, mediante la depuración, certificación y capacitación de los cuerpos de seguridad e inteligencia con que cuenta su administración, y también para los hidalguenses para evitar la indiferencia y organizarse para resguardar su integridad y patrimonio.

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