Cuando el primero de septiembre de 2013 rindió protesta como presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados el panista Ricardo Anaya Cortés llegó con la fama del chico de los dieces, el alumno aplicado que, con indiscutible apoyo de Manlio Fabio Beltrones, ascendía a un cargo de las ligas mayores.
–¿Concluirás la presidencia camaral con 10?– le pregunté con la intención de que trazara el nivel de su quehacer presidencial camaral.
–¡Claro! Así será– respondió.
Y en efecto, su gestión como presidente de la Cámara de Diputados tuvo más aciertos que yerros; dialogó, negoció, concertó y fue pública la consulta que recurrentemente tenía con Manlio Fabio Beltrones. Todo el mundo estaba cierto de que la mano del entonces coordinador de los diputados federales del PRI estaba atrás del quehacer legislativo del joven Ricardo Anaya.
Cumplidos 37 años –hay una cita biográfica que le otorga dos años más–, Ricardo ha cumplido 16 años de militancia en el Partido Acción Nacional y, sin duda, su carrera ha sido exitosa con un triunfo ansiado mas no esperado en las urnas el 5 de junio, como presidente del CEN albiazul.
Dispuesto a la alianza con el PRD, es decir, el partido que en la historia contemporánea de México ha sido su antagónico ideológico, logró por lo menos tres triunfos en entidades donde el PAN no tenía la posibilidad de ganar gubernaturas –Veracruz, Durango y Tamaulipas–, desprecia al PRI como aliado.
¿Pactos y acuerdos con Manlio pero nada con el PRI? Especial praxis y consecuencia ideológica selectiva que se consideraría, en buen romance, como burdamente oportunista por servirse de la consulta y asesoría de Beltrones, máximo exponente del priismo de ayer y antier, pero despreciar al Partido Revolucionario Institucional como una supuesta distancia para no manchar su carrera y aspiraciones, más cuando ha salido airoso del examen electoral de 2015.
En la Cámara de Diputados, cuando estuvo al frente de la mesa directiva, se le conoció como el Chamaco Presidente, que superó el mote del muchacho de los dieces, joven político que aprendió rápido y bastante, tanto que superó al maestro Manlio Fabio Beltrones a quien ridiculizó la noche del lunes 6 de junio en vivo y a todo color, de frontera a frontera y en el escenario internacional.
¿Desleal? ¿Malagradecido? ¿Incongruente? ¿Mordió la mano de quien lo sometió a un curso intensivo de política de alto nivel? Lo que haya sido es apenas elemental en la política, donde no valen los juramentos de hermandad y sangre. La política es así: despiadada. Y Ricardo Anaya está metido en esa ruta que lo llevará el año entrante a ubicarse como abierto aspirante a la presidencia de la República, candidato del Partido Acción Nacional. ¿Alguna duda?
Ayer en San Luis Potosí, Ricardo Anaya Cortés asumió postura similar a la de Manlio por cuanto a que está ocupado en preparar la elección del año entrante y que no es momento para pensar en la candidatura a la presidencia de la República. Y aprovechó para ponderar la alianza con el PRD y su desprecio por Andrés Manuel López Obrador, aunque utiliza eufemismos, lo políticamente correcto para referirse al presidente del consejo de administración de Morena SA de CV.
–(Inaudible) el PAN dice que va a ganar, pero van a seguir en la misma alianza con el PRD cuando sabemos que anda coqueteando con su origen de izquierda con Andrés Manuel López Obrador, a quien parece a usted no le cae muy bien, pero platicando con el PRD (inaudible) en última instancia, ¿a poco usted no han pensado, no han discutido ir en alianza con el PRI con tal de que no llegue Andrés Manuel López Obrador?–le preguntó un colega en San Luis Potosí.
–Respondo las tres– atendió Ricardo–. Por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia iremos en alianza con el PRI, de ninguna manera, porque lo que el PRI representa es lo que nosotros queremos combatir.
Segundo, no es que me caiga mal, es que estoy convencido de que le haría un daño enorme al país, si uno analiza sus discurso, sus ideas económicas, su posición frente a la reforma educativa, su alianza con la CNTE es relativamente sencillo concluir que una persona con esas ideas y con ese temperamento llevaría al país literalmente a la quiebra como hoy está pasando en Venezuela.
(…)
–¿Va usted para la presidencia (de la República)?
–Yo estoy absolutamente concentrado en mi responsabilidad como presidente nacional del partido. Tenemos que cerrar bien 2016, hay que recordar que de los siete estados que ganamos cinco están impugnados, tenemos que defender nuestros triunfos en los tribunales, no permitir que el PRI nos quiera arrebatar a la mala lo que nosotros a la buena ganamos con el voto de los ciudadanos. Después enfrentar las elecciones de 2017 y ya habrá tiempo de hablar de 2018. Este definitivamente no es el momento –acotó Anaya. ¿El Chamaco Presidente? Digo.

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