Fernando de Ita

Hay que ser muy cínico o muy tonto para responder a la prensa como lo hizo recientemente el aún secretario de Cultura Olaf Hernández cuando le preguntaron por su renuncia, solicitada al gobernador del estado de parte significativa de la comunidad cultural.

–“¿Cómo nos vamos a ir? Tenemos una responsabilidad”, respondió el funcionario.

Precisamente porque no ha cumplido con la responsabilidad que lleva el cargo, todo lo contrario. Los artistas de Hidalgo no pedimos su renuncia por capricho, sino por el estado que guarda la administración pública de la cultura en la entidad. Simplemente por el caso de la facturación a particulares y no a la Secretaría de Cultura, debería tener un expediente abierto por parte del SAT, porque con los diputados de testigos dijo que se hacía esa maniobra para ayudar a los artistas que no tenían en regla sus papeles de Hacienda. Un funcionario diciendo públicamente que es mejor hacer una tranza que cumplir con la ley correspondiente. Y el gobernador tan campante. Desde su gobierno se infringe la obligación fiscal que tenemos todos los contribuyentes de tener nuestro propio registro federal de causantes, y quien lo pone en falta sigue siendo su secretario de Cultura. ¡De cultura!

La siguiente maniobra del secretario fue meter el legítimo reclamo de los artistas en la confrontación política que tiene en lo particular con la diputada Corina Martínez, y en lo general con el grupo universitario. Hay pruebas de que en privado propaga que los reclamantes somos gente bien intencionada pero hemos sido manipulados por el “sosismo”.

De esta manera pone su cabeza a salvo porque en ese contexto el gobernador no le pedirá la renuncia para que no se diga que cedió a la presión de sus antagonistas políticos.

No, secretario, la gente de cultura no pedimos su renuncia por consideraciones políticas, sino porque usted ha demostrado con hechos que nunca estuvo preparado para el puesto. La pedimos por la falta de programas que contribuyan realmente al desarrollo cultural del estado, la pedimos porque jamás se habían tardado tanto en pagarles a los gestores y ejecutantes de festivales como la Feria de Libro Infantil y Juvenil, y otras actividades artísticas. La pedimos por la tranza al SAT. Pedimos su renuncia por este tipo de respuesta, respecto a las 200 firmas que piden su retiro de un puesto que le viene grande.

–“Tendría que saber quién está firmando y por qué, así como saber si compete atender sus peticiones en el sector cultural.”

De verdad, gobernador, no entiendo cómo sostienes a un funcionario tan torpe que solo desprestigia tu gestión. Solo un lelo puede pensar que el secretario no conoce la lista, y solo un desvergonzado puede preguntar el por qué se firmó la carta, cuando queda muy claro en la petición que te hicieron. ¿Y qué adjetivo le das a un subordinado de tu gobierno que pregunta si un reclamo del sector cultural debe ser atendido por dicho sector? Tu silencio al respecto, gobernador, ofende a la gente de cultura que sobrevive a duras penas la vocación artística, que a pesar de funcionarios como tu secretario, sigue girando la rueda del imaginario individual y colectivo. Ignoro si algunos de los firmantes de la carta militan en el “sosismo” o son morenistas, y estarían en todo su derecho. Pero te aseguro que la mayoría de los gestores, docentes, alumnos y ejecutantes del hecho artístico solo militamos en un partido: la cultura. Y tú tienes ahí a un burro. Así que no tiene la culpa el indio, sino quien lo hizo compadre.

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