En su libro Un indio zapoteco llamado Benito Juárez Fernando Benítez recoge una leyenda –de esas que abundan en los libros de historia de México– que dice que, cuando era niño, Benito solía ir a cazar animales pequeños acompañado por otros niños; pero en una ocasión se embarcaron en una pequeña canoa y fueron sorprendidos por un ventarrón: los niños, asustados, abandonaron la embarcación y nadaron a la orilla, solo Benito se quedó en ella y aguantó hasta que terminó el ventarrón. Según Benítez, en los siguientes días nació la frase “le hace lo que el viento a Juárez”. La frase hace clara alusión a que con temple y decisión simplemente se hace frente a las adversidades de manera estoica.

Otra versión poco difundida tiene que ver con la famosa estatua de Juárez que se encuentra en la cima del Cerro de las Campanas, en Querétaro, donde fueron fusilados Maximiliano de Habsburgo y los “conservadores” Miramón y Mejía. Quien haya estado en ese sitio, podrá dar fe de los intensos ventarrones que ahí se presentan y cómo la pétrea figura del mandatario oaxaqueño parece hacerles frente, sin siquiera inmutarse. Y otra más de un cuadro donde aparecía él portando una bandera que ondea violentamente por el viento, mientras su peinado permanece impasible y en su sitio; ante esa incongruencia, la gente, con la chispa y la picardía que siempre ha distinguido al pueblo mexicano, empezó a decir que tal situación era increíble y de ahí surgió la frase burlona que vincula al prócer con las inclemencias del tiempo. En la actualidad, el primer mandatario Andrés Manuel López Obrador (AMLO) se ve a sí mismo como el nuevo Juárez el “benemérito” que México necesita.

¿Y por qué esta analogía? Analicemos: A partir del lunes, AMLO reanudará sus giras por México comenzando por visitar cinco estados de la República para dar el banderazo a las obras del Tren Maya. “Vamos a continuar con nuestras actividades y lo vamos a hacer recorriendo el país. Ya a partir del lunes empieza una gira por el país, es parte de la nueva etapa, cuidando todos los protocolos”, informó el mandatario. Empezará visitando los estados surorientales iniciando el día lunes con Quintana Roo, el martes estará en Yucatán, el miércoles en Campeche y el jueves en Chiapas, terminará la semana visitando Tabasco y el sábado y domingo Veracruz.

Previamente, López Obrador había aclarado que para llegar a Cancún tomaría un avión, siguiendo las medidas sanitarias de las aerolíneas, sin embargo, a última hora aclaró que siempre no, que toda la gira se realizará viajando en auto.

“Voy a trasladarme por tierra, me va a llevar más tiempo pero tomé esa decisión, cuando menos en esta gira. Me voy a ir con tiempo porque me voy hasta Cancún, voy a ir haciendo paradas quedándome en el camino hasta llegar a Cancún el domingo para estar temprano”. Ante el cierre de los hoteles, cuya reapertura aún no tiene una fecha establecida, dijo que buscará quedarse en casa de amigos o en residencias oficiales.

Para comenzar, el lunes se encontrará en Cancún, ahí llevará a cabo un reconocimiento a los marinos en Isla Mujeres. “Ahí se llevará a cabo la ceremonia del Día de la Marina. Ese mismo día por la tarde vamos a dar un banderazo para el inicio de la construcción del Tren Maya”. El titular del Ejecutivo argumenta que es muy importante que vaya a dar el banderazo de inicio de la construcción del Tren Maya, porque son muchos empleos y se necesita reactivar la economía. Así como Benito Juárez viajó por el territorio nacional con un gobierno itinerante en plena intervención francesa; recordando siempre la historia nacional y en particular la época en que fue presidente Juárez le dio a AMLO por iniciar una gira por las entidades del país y aunque el tabasqueño busca emular a su héroe cada vez que puede lo cierto es que este gobierno itinerante de la 4T ocurre en circunstancias y contextos históricos diferentes a los acontecidos en el siglo XIX. Juárez se desplazó obligado por la intervención francesa y López Obrador a pesar del Covid-19 emprenderá este fin de semana un viaje de al menos 36 horas en carretera equivalentes a 3 mil 200 kilómetros en plena epidemia, pues no ira en avión.

Algo semejante aconteció durante la efímera intervención francesa en la que Juárez en un carruaje negro, austero, pequeño y muy distinto al de Maximiliano de Habsburgo –con decoración barroca e importado desde Italia– recorrió varios kilómetros hasta llegar al norte del país, siempre luchando a favor de la República contra los entreguistas conservadores que tantos males causaban al pueblo mexicano, ¿coincidencia?

Hoy ya no es una intervención extranjera, hoy en día es un virus extranjero que asola al país, la nación acumula 84 mil 627 contagios y 9 mil 415 muertes, lo que la coloca como la octava del mundo con más fallecidos vinculados al patógeno surgido en China a fines del año pasado.
En México, la curva está plana si se mira en horizontal, porque en la realidad no hay aún algo que nos diga que el pico de los contagios se alcanzó y que la incidencia cae. Nada nos los dice, solo las voces de Hugo López Gatell y el presidente Andrés Manuel López Obrador. ¿Estamos a horas del fin de la jornada de sana distancia con esas cifras?

AMLO se ve a sí mismo como el nuevo Juárez, siempre encarnando al “benemérito” en su persona, una vez más AMLO da muestras de que el viento –o mejor dicho el Covid-19– le hace lo que a Juárez le hizo, simplemente nada. ¿Tú lo crees?… Estará por verse.

Comentarios

Artículo anteriorPreparan plataforma digital Tulanshop
Artículo siguienteGertz Manero, el freno de Santiago Nieto
Avatar
Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.