Después del fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que amparó a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) contra la instalación de un órgano de control y la designación de un contralor por parte del Congreso local, la diputada priista María Luisa Pérez Perusquía al parecer sigue sin entender el sentido de la resolución. La legisladora construyó una interpretación extraña al afirmar que la resolución de la corte deja la puerta abierta para que el Congreso cree “una norma” para “garantizar que la casa de estudios rinda cuentas”. En ese mismo sentido se pronunció el ¿panista? Asael Hernández Cerón, quien después de ser instruido (suponemos) por la bancada priista, dijo que el fallo de los ministros faculta al Congreso para establecer “un método o norma” para transparentar los recursos de la universidad. Después de escuchar los argumentos, se infiere que tanto a Pérez Perusquía como a Asael les urge tomar un curso para que se informen cómo funcionan las auditorías Superior del Estado y Superior de la Federación, pues al parecer ignoran cuál es su misión fundamental. Por otra parte, todo parece indicar que también desconocen que existe una Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública para el Estado de Hidalgo, reformada en octubre de 2017, que ya incluye como sujetos obligados a las universidades públicas. Por eso resulta ridículo el llamado que hace Hernández Cerón cuando exhorta al Patronato Universitario y al rector de la UAEH a “que hagan lo posible por transparentar los recursos” y que no se resistan a ser fiscalizados. Vaya legisladores. De filón. El secretario de Desarrollo Económico José Luis Romo dijo que la agresiva política de atracción de inversiones de la actual administración busca algo así como construir un paracaidas para la desaceleración que viene. ¿Qué no estamos en desaceleración desde hace años, cuando menos desde la mitad del sexenio de Enrique Peña?

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