En los tiempos en que Felipe Calderón andaba en campaña para la presidencia de la República propuso eliminar la tenencia vehicular. El panista argumentó que la razón por la cual se creó el gravamen había sido rebasada, pues su misión fue financiar la organización de los Juegos Olímpicos de 1968, de tal manera que consideró un abuso que los gobiernos locales lo siguieran cobrando. Después, cuando Calderón resultó electo presidente, paulatinamente se eliminó el cobro de la tenencia en los estados, incluido Hidalgo. Pero después, cuando los gobiernos estatales se dieron cuenta del hoyo que representó en sus finanzas públicas la eliminación del gravamen, entonces inventaron un impuesto denominado “derechos vehiculares”, que camaleónicamente sustituyó a la odiada tenencia. En sus primeros años, para evitar la reprobación de la ciudadanía, el monto a pagar por el impuesto fue sustancialmente menor a lo que se cobraba por la tenencia, pero poco a poco regresó a los niveles que anteriormente tenía. Para acabar pronto: la tenencia regresó, aunque revolcada con otro nombre. En Hidalgo, por ejemplo, este año se cobrará, a quien no tenga adeudos pasados, 838 pesos. Y como para no quedar mal con la ciudadanía de Hidalgo, el gobierno estatal actual inventó algunos estímulos para que el contribuyente no vaya tan enojado a pagar sus derechos: desde rifas de un automóvil y motocicletas, hasta descuentos en otros trámites recaudatorios como la licencia de conducir, que se tiene que renovar cada dos años. Incluso, el gobierno ofrece 10 por ciento de descuento en el pago de recibo de agua a quien cumpla con el pago del derecho. Por creatividad, no paramos. Así que la ciudadanía hidalguense que tenga un automóvil tendrá que apechugar y sumar una obligación fiscal más. Y eso que supuestamente ya nos habíamos librado. De filón. Y bueno, si al menos supiéramos que nuestros impuestos terminan en obras para beneficio colectivo, no escatimaríamos el pago. Pero luego nos enteramos que nuestras contribuciones sirven para comprar 10 mil pavos navideños ahumados con sobreprecio… Así no se puede.

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