Los cuerpos femeninos siguen siendo propiedad pública, por ello todo mundo nos dice cómo vestir, qué talla tener, cuándo debe estar dispuesta para la procreación, cómo controlar nuestra fecundidad. Los cuerpos femeninos son tomados como espacio público cuando la gente con sus palabras y sus actos invaden nuestro espacio privado y nuestra privacidad. Los cuerpos femeninos son propiedad de la “conciencia colectiva” que está a favor de la vida ¿vida de qué? o ¿vida de quién?
La conciencia colectiva pasa por alto cuidar los cuerpos femeninos que cumplen largas jornadas de trabajo con salarios mínimos y sin prestaciones sociales, esa conciencia colectiva también está omitiendo cuidar los cuerpos que han sido agredidos en todos los sentidos por quienes se asumen como sus progenitores o tutores. Esa conciencia no toma nota del número de cuerpos que no han cumplido 14 años de edad pero ya son madres de hijos nacidos vivos, la mayor parte de los casos engendrados mediante abusos sexuales. Los cuerpos de mujeres trabajadoras sobreexplotadas, los cuerpos de menores de edad agredidos, los cuerpos jóvenes levantados y desaparecidos ¿no merecen ser cuidados y respetados en sus derechos por esa conciencia colectiva?

El tema del aborto y su aprobación nos obliga a recordar el derecho que otros asumen sobre nuestros cuerpos, aunque esa conciencia colectiva no asume como su responsabilidad las malas condiciones de atención médica que tienen los sectores más pobres, ahí donde mujeres han tenido su parto en la puerta de los servicios médicos; la conciencia colectiva tampoco está vigilando que los hombres presuman su derecho a violentar a las mujeres que les rodean, sean esposas, hijas, hermanas, compañeras de trabajo, mujeres que transitan por la calle. La conciencia colectiva asume como natural las dobles o triples jornadas de trabajo femeninos, también considera como consecuencia de sus actos los cuerpos que son agredidos y/o desaparecidos.

Cuando esa conciencia colectiva se asume en contra del aborto, no me queda claro qué les molesta, quizá les irrita una mujer con capacidad para decidir sobre su cuerpo y conciencia, tal vez en realidad desean sancionar a la mujer que ejerció su sexualidad sin tener que sobrellevar una maternidad no deseada, o quizá les enfada la mujer que decide omitir la maternidad de su cuerpo y de su vida, cualquiera que sea la razón de oponerse al aborto, me parece que persiste una confusión de la línea que divide la conciencia individual y la conciencia colectiva.

La conciencia individual es reconocer en las mujeres la condición de personas que en pleno uso de su libertad asumen su derecho a decidir sobre su cuerpo y su cuidado, aunque ello implique la realización de un aborto. Es parte de la conciencia colectiva, asegurar que todas las personas sin distinción de edad, sexo, estado civil, religión, entre otros, reciban una atención médica de calidad y calidez. El aborto como la interrupción de un embarazo no deseado se realiza en todos los sectores sociales, la diferencia es el monto del dinero que define las condiciones de su realización; es decir, quienes tienen recursos económicos siempre encontrarán un espacio y personal especializado para interrumpir un embarazo, quienes carecen de dinero se conformarán con las prácticas empíricas y quizá antihigiénicas que ponen en peligro su vida.

Desde mi punto de vista, el aborto es un asunto de conciencia individual, mientras que nuestra conciencia colectiva debe estar orientada a la vigilancia del cumplimiento de nuestros derechos humanos, de lo contrario, seguiremos teniendo hospitales que por falta de insumos no atiendan con calidad y respeto a nadie, de adultos que agreden a niños y niñas que están a su alcance, mantendremos un sistema de justicia para el mejor postor, seguiremos con patrones que pagan salarios mínimos, sin prestaciones sociales y con jornadas de trabajos indefinidas, seguiremos con miedo de que jóvenes –mujeres y hombres– salgan a la calle donde pueden ser levantados y desaparecidos.

El cuerpo y su uso en el ejercicio del derecho a la vida y la libertad corresponde solo a las conciencias individuales, la conciencia pública tiene otros asuntos por atender.

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